La batalla invisible entre gigantes
A fuerza de nuestra cercanía con Estados Unidos, tanto en lo físico como lo histórico, es lógico pensar que el gigante del norte sea considerado nuestro único aliado natural para un esquema estratégico de desarrollo. Pero si esto fuera tan simple, nuestra alianza con los intereses norteamericanos no se discutiría, especialmente entre los analistas y asesores gubernamentales que tienen la obligación de analizar, mediante el debate profundo, intelectual y científico, que ninguna decisión política del gobierno de Torrijos pueda conducirnos hacia el despeñadero económico como pueblo por falta de una previsión que estaban obligados a anticipar.
Hoy está muy claro que algo está cambiando en el mundo, especialmente para los norteamericanos, que actualmente se ven afectados no sólo por las amenazas concretas de la guerra en Iraq, sino, sobre todo, porque en la arena política se mueven otros "hilos invisibles" que se producen entre los verdaderos gigantes económicos del mundo: China y Estados Unidos. Es decir, ya no se puede ignorar a China. Por lo tanto, no es ninguna exageración afirmar que el futuro de la humanidad pasará por este entendimiento, y así lo deben ver incluso nuestros más cercanos aliados.
Por otro lado, China ha estado y está muy presente en los intereses nacionales de los panameños. No sólo por la importancia de su mega-economía, la presencia histórica de su población en nuestra tierra, sino, y muy especialmente, para el futuro del Canal.
No hacerlo así equivaldría a mantener una miopía políticamente desfasada, con graves riesgos económicos para nuestros intereses estratégicos y que ni siquiera en Washington practican los más ultra-conservadores.
Diplomacia, inteligencia y neutralidad son las claves para movernos hábilmente en direcciones acertadas cuando de alianzas se trata, pues no se debe ignorar que existen formas más simples de estrangular a un país que imponernos a la fuerza contiendas invisibles donde no pintamos nada.
Pero, a la hora de verificar el aspecto número 20 hubo unanimidad. Ninguno de los "diablos rojos" lleva la puerta cerrada y un 90% de ellos no porta carné de identificación y el resto cumple con tenerlo en lugar visible. Sigue la aventura.
Resulta difícil denunciar en algún momento alguna de estas calamidades. Ocurre que muchos de los autobuses no cuentan con un número telefónico visible, lo que se traduce en que el pasajero no tiene dónde "desahogarse".
Sheila Medina, de 56 años, por ejemplo, viajaba en un bus de la ruta Transístmica - Veranillo y se le veía perturbada.
Medina dice que ese ruido la vuelve "loca pero qué puede uno hacer".
La tarde avanzaba y el "operativo periodístico seguía su marcha". Un conductor de la ruta Mañanitas, que prefirió que lo apuntaran como "Benjamín", no entendía por qué preguntábamos por el uniforme y el carné. "A nosotros nadie nos habló de uniformes ni de carné. Además, "¿a quién no le gusta la melodía?", fue su respuesta.
En la sede de la ATTT en Pedregal nos atendió Arturo González, director de Operaciones, después de una maratónica reunión entre las autoridades para tratar lo ocurrido en el interior del país en cuanto a la petición del aumento de la tarifa.
Según señaló González, la primera limitante para corregir y mejorar el servicio del transporte público es la propia Ley No. 14.
Subrayó que la mencionada ley tiene que ver con la planificación, investigación y fiscalización de que los concesionarios de transporte público de pasajeros mantengan sus vehículos en óptimo estado.
Además, citó como ejemplo que "la Ley No. 14 no dice que cuando voy a poner una boleta debo quitarle licencia si es que no ha pagado otras multas", sostuvo.
Mencionó que se está diseñando un mecanismo que permitirá cambiar todas las licencias y a través de un detector móvil se sabrá cuántas boletas lleva cada transportista y "si en un plazo de 30 días no las ha cancelado, se le retiene".
Para el funcionario más que una fiscalización de quienes incumplen las normas del convenio, el problema radica en la actitud del conductor.
A él mismo le ha tocado en reiteradas ocasiones decirles: "si ustedes no cambian el manejo desordenado y acatan las demás especificaciones tampoco podríamos hablar de aumentos de pasajes".
González adelantó que diseñarán un reglamento interno para eliminar de una buena vez la figura del "pavo" que tantos inconvenientes ha traído.
Hoy está muy claro que algo está cambiando en el mundo, especialmente para los norteamericanos, que actualmente se ven afectados no sólo por las amenazas concretas de la guerra en Iraq, sino, sobre todo, porque en la arena política se mueven otros "hilos invisibles" que se producen entre los verdaderos gigantes económicos del mundo: China y Estados Unidos. Es decir, ya no se puede ignorar a China. Por lo tanto, no es ninguna exageración afirmar que el futuro de la humanidad pasará por este entendimiento, y así lo deben ver incluso nuestros más cercanos aliados.
Por otro lado, China ha estado y está muy presente en los intereses nacionales de los panameños. No sólo por la importancia de su mega-economía, la presencia histórica de su población en nuestra tierra, sino, y muy especialmente, para el futuro del Canal.
No hacerlo así equivaldría a mantener una miopía políticamente desfasada, con graves riesgos económicos para nuestros intereses estratégicos y que ni siquiera en Washington practican los más ultra-conservadores.
Diplomacia, inteligencia y neutralidad son las claves para movernos hábilmente en direcciones acertadas cuando de alianzas se trata, pues no se debe ignorar que existen formas más simples de estrangular a un país que imponernos a la fuerza contiendas invisibles donde no pintamos nada.
Pero, a la hora de verificar el aspecto número 20 hubo unanimidad. Ninguno de los "diablos rojos" lleva la puerta cerrada y un 90% de ellos no porta carné de identificación y el resto cumple con tenerlo en lugar visible. Sigue la aventura.
Resulta difícil denunciar en algún momento alguna de estas calamidades. Ocurre que muchos de los autobuses no cuentan con un número telefónico visible, lo que se traduce en que el pasajero no tiene dónde "desahogarse".
Sheila Medina, de 56 años, por ejemplo, viajaba en un bus de la ruta Transístmica - Veranillo y se le veía perturbada.
Medina dice que ese ruido la vuelve "loca pero qué puede uno hacer".
La tarde avanzaba y el "operativo periodístico seguía su marcha". Un conductor de la ruta Mañanitas, que prefirió que lo apuntaran como "Benjamín", no entendía por qué preguntábamos por el uniforme y el carné. "A nosotros nadie nos habló de uniformes ni de carné. Además, "¿a quién no le gusta la melodía?", fue su respuesta.
En la sede de la ATTT en Pedregal nos atendió Arturo González, director de Operaciones, después de una maratónica reunión entre las autoridades para tratar lo ocurrido en el interior del país en cuanto a la petición del aumento de la tarifa.
Según señaló González, la primera limitante para corregir y mejorar el servicio del transporte público es la propia Ley No. 14.
Subrayó que la mencionada ley tiene que ver con la planificación, investigación y fiscalización de que los concesionarios de transporte público de pasajeros mantengan sus vehículos en óptimo estado.
Además, citó como ejemplo que "la Ley No. 14 no dice que cuando voy a poner una boleta debo quitarle licencia si es que no ha pagado otras multas", sostuvo.
Mencionó que se está diseñando un mecanismo que permitirá cambiar todas las licencias y a través de un detector móvil se sabrá cuántas boletas lleva cada transportista y "si en un plazo de 30 días no las ha cancelado, se le retiene".
Para el funcionario más que una fiscalización de quienes incumplen las normas del convenio, el problema radica en la actitud del conductor.
A él mismo le ha tocado en reiteradas ocasiones decirles: "si ustedes no cambian el manejo desordenado y acatan las demás especificaciones tampoco podríamos hablar de aumentos de pasajes".
González adelantó que diseñarán un reglamento interno para eliminar de una buena vez la figura del "pavo" que tantos inconvenientes ha traído.