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La bola está de nuestro lado


Ciento cuarenta y cinco países que integran la Organización Mundial de Comercio (OMC) decidieron conceder a Panamá, así como a El Salvador y Colombia, el derecho a extender la vigencia del Certificado de Abono Tributario por tres años más. De esta manera la comunidad internacional reconoce que aún existen distorsiones en el sistema económico panameño que justifican una mayor gradualidad en la aplicación de las restricciones de apoyo a las exportaciones desde nuestro país.
Cuando se iniciaron las negociaciones con la OMC en 1994, la comunidad internacional había propuesto que Panamá eliminara el incentivo a las exportaciones conocido como CAT para el año 2005. Sin embargo, el gobierno panameño, en un gesto unilateral y suicida, ofreció a este organismo adelantar la fecha al año 2002 poniendo en peligro la existencia de muchas empresas industriales.
El nuevo orden económico internacional, caracterizado por la libre competencia, debe estar fundamentado en la equidad para que el escenario internacional no se convierta en un campo de batalla donde los países poderosos destruyan a los más pobres. No es justo poner a competir empresas que se ven obligadas a trabajar con elevados costos de producción por las condiciones nacionales que limitan su desarrollo con otras que tienen disponible abundantes recursos para apoyar su operación.
En ese sentido hay dos elementos importantes en los que Panamá tiene que trabajar con decisión si quiere ocupar un lugar en el mercado internacional que le permita el desarrollo de sus empresas de exportación. El más importante se refiere a la productividad de su recurso humano y el segundo a sus costos de energía eléctrica. Mientras estos temas no se enfrenten con medidas apropiadas, será muy difícil para nuestros productos competir en el mercado internacional y, por tanto, crear empresas que generen empleo.
Pero mejorar en estos campos requiere de tiempo. Se trata, entre otras cosas, de cambiar un sistema educativo que está desvinculado del mundo productivo, de cambiar una legislación laboral que no premia la productividad, de promover una cultura de exportación en toda la población, de contar con alternativas de energía más económicas y, en general, de orientar nuestros esfuerzos al desarrollo de un sistema productivo que esté en condiciones de ofrecer al mercado internacional productos y servicios de calidad y buen precio.
Esta extensión que nos concede la Organización Mundial de Comercio brinda una nueva oportunidad para atender estos temas. Ahora nos corresponde trabajar en la eliminación de los obstáculos que impiden que nuestros abundantes recursos naturales se conviertan en bienestar para los panameños y panameñas. La bola está en nuestro lado.
Con autoridades actuando con honestidad, conscientes de su importante papel de equilibrio, en mantener la justicia y la paz social, tan necesarios en el convulsionado mundo moderno, podremos disfrutar de una verdadera convivencia pacífica.
La policía fue instituida, desde el inicio de la humanidad, para obligar a todos a cumplir con las leyes, para evitar la anarquía. Le toca a las autoridades correspondientes cumplir con su mandato.

101 años de Panamá América

 
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