La brecha entre ricos y pobres
El aumento en las diferencias entre pobres y ricos es un fenómeno universal. El crecimiento económico no ha estado acompañado de una distribución equitativa de los recursos generados, tanto entre países como entre sectores sociales dentro de cada país. En muchas sociedades, si bien las diferencias de ingresos se ampliaron, los sectores de menores ingresos aumentaron los propios y mejoraron sus condiciones de vida. En otras la situación de los pobres no mejoró o se empeoró.
Por eso ahora cuando se reúnen en Monterrey los líderes del mundo con el propósito de financiar la lucha contra la pobreza, es necesario hacer un alto a la reflexión y comprender que en muchos lugares por las presiones migratorias de miles de personas que tratan de escapar de la miseria, existen grandes aglomeraciones de marginación social y política, reservorios todos de diversas formas de intolerancia y violencia.
En un mundo de esta naturaleza el resguardo de la paz, la seguridad y la previsibilidad son cada vez más difíciles, sino virtualmente imposibles.
En Panamá la diferencia de ingresos entre el 20 por ciento de la franja de mayores ingresos y el 20 por ciento de la de menores ingresos pasó de 7.8 veces en 1974 a 14.6 en la actualidad. En otros términos, puede decirse que en un cuarto de siglo, la iniquidad se duplicó.
La brecha de ingresos se amplió incluso en los primeros años de los noventa, de buen crecimiento económico y durante los cuales la pobreza extrema se redujo como consecuencia de la detención de la deuda y de un manejo adecuado de las cuentas públicas. Pero luego las diferencias se alimentaron, también, de la caída de los ingresos de los sectores pobres y de la clase media.
El empobrecimiento y la fragmentación social que muestra esta estadística están en la base de fenómenos inquietantes como el desprestigio de las instituciones políticas, problemas de inseguridad y disminución del mercado que sustenta la mayor parte de las empresas y comercios del país. Según las Naciones Unidas, serán necesarios 750,000 millones de dólares en 15 años, para reducir la pobreza mundial a la mitad.
Cerrar la brecha de ingresos y construir una sociedad más homogénea debería, por lo tanto, ocupar un lugar prioritario de la dirigencia política y social de todos los países.
Por eso ahora cuando se reúnen en Monterrey los líderes del mundo con el propósito de financiar la lucha contra la pobreza, es necesario hacer un alto a la reflexión y comprender que en muchos lugares por las presiones migratorias de miles de personas que tratan de escapar de la miseria, existen grandes aglomeraciones de marginación social y política, reservorios todos de diversas formas de intolerancia y violencia.
En un mundo de esta naturaleza el resguardo de la paz, la seguridad y la previsibilidad son cada vez más difíciles, sino virtualmente imposibles.
En Panamá la diferencia de ingresos entre el 20 por ciento de la franja de mayores ingresos y el 20 por ciento de la de menores ingresos pasó de 7.8 veces en 1974 a 14.6 en la actualidad. En otros términos, puede decirse que en un cuarto de siglo, la iniquidad se duplicó.
La brecha de ingresos se amplió incluso en los primeros años de los noventa, de buen crecimiento económico y durante los cuales la pobreza extrema se redujo como consecuencia de la detención de la deuda y de un manejo adecuado de las cuentas públicas. Pero luego las diferencias se alimentaron, también, de la caída de los ingresos de los sectores pobres y de la clase media.
El empobrecimiento y la fragmentación social que muestra esta estadística están en la base de fenómenos inquietantes como el desprestigio de las instituciones políticas, problemas de inseguridad y disminución del mercado que sustenta la mayor parte de las empresas y comercios del país. Según las Naciones Unidas, serán necesarios 750,000 millones de dólares en 15 años, para reducir la pobreza mundial a la mitad.
Cerrar la brecha de ingresos y construir una sociedad más homogénea debería, por lo tanto, ocupar un lugar prioritario de la dirigencia política y social de todos los países.