La buena educación como inversión
En Panamá es evidente el contraste que existe entre la necesidad de recurso humano capacitado para ocupar las posiciones que genera el crecimiento económico, y la cantidad de profesionales que se encuentran desempleados. Las razones son conocidas: una gran cantidad de panameños estudian para actividades que no tienen demanda en el mercado laboral, y una buena parte de los que si han sabido escoger, no poseen las competencias laborales que las vacantes anunciadas reclaman. Por desgracia para los panameños la diferencia está siendo resuelta con la importación de extranjeros para ocupar estos espacios, amparados por legislaciones especiales que permiten la contratación de ciudadanos de otros países, o trabajando al margen de la ley. Este es uno de los riesgos que existen con la Ampliación del Canal, el futuro Metro y la gran cantidad de hidroeléctricas que figuran en la agenda de proyectos en Panamá. Por ello, las cuantiosas inversiones que sustentan nuestro crecimiento no van acompañadas de cifras similares en la disminución del desempleo, o en la reducción de la pobreza. Esa contradicción puede hacernos perder una buena parte del beneficio que debería producirse en el bienestar de la población y compararnos con países que, a pesar de contar con abundante riqueza natural, muestran también vergonzosos índices de pobreza. Una educación pertinente y de calidad es la respuesta, y todo lo que está haciendo el Gobierno Nacional en educación es la mejor inversión para lograr resultados.