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La Caja nuestra de cada día


VIENEN LAS reformas a la Caja de Seguro social (CSS) y para ello se efectuarán sesiones extraordinarias en la Asamblea Nacional. En este momento no se han hecho públicas esas reformas, y es necesario afirmar algunos elementos claves de todo proceso de cambio.
1. Ninguna reforma debe atentar contra el derecho a una seguridad social pública, solidaria, autónoma y eficiente. La seguridad social es un derecho humano, no es un privilegio, según Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La seguridad social -de acuerdo a la OIT- configura ese derecho a través de un sistema integral de protección contra los riesgos sociales, el acceso a las asignaciones familiares, la asistencia social y los programas públicos de cuidado de la salud o sistemas nacionales de salud. Es un conjunto de mecanismos para proteger a trabajadores activos y pasivos, y a sus familias, ante diversas eventualidades y riesgos.
2. ¿Cuáles son las iniciativas para cambiar el modelo y no sólo sus efectos? Existe una estrecha relación entre los modelos de desarrollo y la seguridad social. Según el informe La democracia en América Latina del PNUD en la década del 90 se instaló como promesa de desarrollo un modelo económico neoliberal (el Consenso de Washington), pero esas reformas económicas no han cumplido las expectativas, por lo que en el momento actual existen y van en aumento, el descontento y la resistencia frente a esta situación. Ese modelo levantaba como ejes claves la liberalización financiera y comercial, las privatizaciones, la disciplina presupuestaria, cambios en la prioridad del gasto público, un escenario de desregulación. Aunque mejoró la macroeconomía, sus resultados no llegaron a buena parte de la población: la pobreza creció en cifras absolutas, aumentó la desigualdad, desprotegió a muchos, arrojó a amplios porcentajes de la población a la economía informal.
"El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2002" afirma contundentemente, que "el modelo de desarrollo del país no responde a las necesidades diversas que emanan de las diferentes expresiones de la pobreza evidentes en el país. Panamá no merece ser pobre, y no tiene por qué ser pobre". Panamá posee profundas desigualdades socioeconómicas regionales y una de las peores distribuciones del ingreso en el mundo. La mitad más pobre posee el mismo volumen de ingreso que el 1% más rico. El ingreso promedio del 20% más rico es 40 veces mayor que el ingreso promedio del 20% más pobre. Nueve de cada diez países del mundo tienen un grado de desigualdad menor que el panameño. Más de un millón de panameños está en situación de pobreza, y de esa cantidad, 700 mil son extremadamente pobres; o sea, no satisfacen sus necesidades nutricionales. La casi totalidad de los pueblos indígenas y las dos terceras partes de la población rural están en situación de pobreza, con una creciente concentración de pobreza en la áreas urbanas. La pobreza es más producto de la mala distribución de los recursos disponibles que de la ausencia o limitación de esos productos. La extrema pobreza podría resolverse con sólo 3% del ingreso que reciben los sectores de más ingresos.
La seguridad social es reflejo de esta situación. Unas 700 mil personas pagan sus cuotas, que benefician a dos millones de personas. Seis de cada diez de los atendidos por la Caja son pobres, y casi el 70% de los pensionados reciben muy bajas cantidades de dinero, porque sus salarios fueron muy bajos cuando cotizaban. La principal fuente de ingresos de la institución es la cuota obrero-patronal. Esto significa, aproximadamente, el 80% de los ingresos de la CSS. El incremento de los ingresos por cuotas a la CSS depende del crecimiento de los empleos y salarios, la que a su vez depende, directamente, del comportamiento de la economía. Si analizamos el desempeño de la economía nacional, podemos apreciar claro, que la misma ha crecido por debajo del promedio histórico durante los últimos seis años.
La pérdida de empleo originada en la política económica, ha significado 20 años de atraso en desarrollo social, ya que la cobertura se ha reducido hasta los niveles de inicios de la década del 80 (52.3% de la fuerza de trabajo). Además del impacto de la crisis económica, los abusos y errores heredados en el sistema de seguridad social han empeorado la capacidad de la CSS para generar liquidez a través de la cuota obrero-patronal. Este bajo rendimiento se ha traducido en los últimos dos años en la pérdida de más de 21 mil cotizantes, lo que señala que el problema económico de Panamá no es de producto de este momento (carácter coyuntural), sino un problema de fondo (de tipo estructural), como bien lo señala Juan Jované.
3. Es necesario escuchar y asumir las propuestas de los más afectados.
Organizaciones sociales y populares presentaron al país un conjunto de propuestas serias y bien fundamentadas que constituyen la mejor alternativa con relación a los desafíos que presenta la CSS, especialmente en cuanto a sus ingresos. Este plan permitiría cubrir en cinco años el déficit actual sin subir la edad de jubilación y otras medidas que buscan acabar con el principio de solidaridad.
(raulleisr@hotmail.com)

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