La calzada de Amador
No es posible que los panameños asumamos un bien y lo desmantelemos de tal manera que luego resulte irreconocible. Así está el otrora hermoso paseo donde está posada la estatua de don Gabriel Lewis Galindo. Comienza junto al hotel que está en la margen izquierda, y al final se conecta con la calzada. Está a la orillas del Canal. Sucio y abandonado parece preguntar dónde están las autoridades.
Lo peor, sin embargo, es que junto a la rampa que baja hacia la entrada del Canal se ha instalado una telaraña de energía eléctrica que lo asemeja al peor de los barrios precaristas de San Miguelito. ¿Cómo es posible que un bien heredado y atendido en otros momentos en el mejor de los estados, donde la luz era soterrada, ahora cuente con semejante telaraña, que atenta inclusive contra la seguridad de los negocios allí establecidos? ¿A qué entidad le corresponde atender esta situación?
Si se permiten irregularidades como ésta en ese sector de la calzada, nadie deberá extrañarse luego que en toda el sitio cada quien se pegue de un poste y hasta instale su caja bruja.