La carpeta asfáltica
Cómo se pierde la autoridad moral para hacer críticas. Cuando la administración panameñista de Mireya Moscoso terminó su gestión, la opinión pública supo que muchas de las calles de asfalto que fueron reparadas comenzaron a deteriorarse antes de cumplir un año. Claro que en ese momento, más que mordaz, la crítica fue política porque servía para impulsar a la administración entrante.
Pero concluida la administración perredista de Martín Torrijos está sucediendo lo mismo. Varias calles de asfalto reparadas o reconstruidas en ese período, pasan por el mismo proceso, y tal cual pasó con la administración Moscoso, los usuarios tienen que protestar en el silencio de su propio disgusto. Pero hay algo que subrayar: lo del deterioro es una responsabilidad que puede tocar a ambas administraciones en tanto que los famosos inspectores de obras parecen no jugar el papel que se les ha encomendado.
Luego entonces lo de las carpetas asfálticas delgadas, más allá de los gobiernos, es un tema de las empresas contratadas para esas obras y de la debida fiscalización de las mismas. Es de esperar que el nuevo gobierno tome nota de este asunto, y que en el 2014 los ciudadanos no vuelvan a padecer la misma estafa. Un delito que se inscribe en el famoso “juega vivo” de abaratar y reducir los materiales de la obra para incrementar las ganancias. Tanto la negligencia o complicidad oficial, como la viveza de quienes no honran los contratos con el Estado, deben ser vigiladas y sancionadas ejemplarmente.