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La carrera administrativa tiene mas de medio siglo... y nada


Releyendo en estos días varios artículos que mi padre Samuel Lewis Arango escribió en la Revista Epocas y que fueron recopilados en "Un Opúsculo de Proyecciones Modestas" (Muestrario de Civismo) por Eduardo Ritter A., Diego Domínguez Caballero, José R. Domínguez Jr., Carlos A. Rodríguez, Alfonso Martínez, Camilo Quintero y Alessandro Russo Berguido, me llamó poderosamente la atención uno, muy elocuente, que se refería a finales de la década de 1940, y que demostraba la gran desilusión de mi padre por la desidia con que se trataba la implementación de la "Carrera Administrativa" o "Servicio civil", como también se le llamaba por esos años.
Decía mi padre que la "Carrera Administrativa" no se establece en Panamá porque no "conviene"... y que ella es "una de esas banderas que abren sus pliegos cada 4 años cuando hay que bajar a la plaza pública a recoger votos".
Es increíble que ya, desde una de las administraciones del Dr. Belisario Porras, se trató de implementar la Carrera Administrativa, pero como siempre el esfuerzo quedó en nada. Años después, en 1932, el presidente de la República, Dr. Ricardo J. Alfaro, a través de su secretario de Gobierno y Justicia, don Guillermo Andreve, presentó a la consideración de la Asamblea Nacional el proyecto de Ley que establecía el Servicio Civil. Esta murió en su cuna al no llegar ni siquiera a ser debatida por el pleno de la Cámara. Años después la Asamblea Constituyente de 1945-46 creó la Carrera Administrativa e inclusive, el Organo Ejecutivo presidido por don Enrique Jiménez, presentó el proyecto de ley que desarrollaba el principio constitucional. Hasta allí llegó el nuevo esfuerzo.
Hemos visto cómo se mantiene todavía al servidor o empleado público en un estado de permanente zozobra y las posiciones, al menos una gran parte de ellas, siguen formando parte del "botín político". Siempre hemos considerado que un gobierno que no cuenta con el personal idóneo, experimentado y con total dedicación al cumplimiento de sus funciones, no puede ser eficiente.
El respeto a la Carrera Administrativa -muy modesta en la actualidad- y la ampliación de ella a la gran mayoría de las oficinas públicas lograría para sus proponentes un inmenso respaldo político que contrasta con lo que pueden "recibir" quienes viendo sólo el hoy y no el mañana y que persisten en mantener los "espacios políticos en las dependencias gubernamentales".
Los países desarrollados, si tomamos como ejemplo a Estados Unidos, la nación más progresista del mundo, cuenta con disposiciones muy claras que sólo le permiten al Mandatario disponer del nombramiento de unos cuantos miles de personas de un sector público en el cual laboran muchas decenas de millones. La "Carrera Administrativa" está generalizada en el sector público y un 99% de estos servidores están muy bien garantizados en sus labores.
Debemos imitar a esos países y no aquellos como el nuestro que lamentablemente, hasta ahora, tienden a favorecer el caciquismo político y no el talento, ni la capacidad de la persona que desea ocupar un puesto público.

101 años de Panamá América

 
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