La cartomántica Gissel, gitana de la peatonal
En la peatonal, a la altura del Municipio capital, la vimos allí, baraja en mano, en su esquina habitual, donde a modo de oficina improvisada atiende a quienes por algún motivo, acuden a ella en búsqueda de lo que le depara el futuro, la suerte o del conocimiento de lo oculto.
Gissel con sus uñas largas, todos los dedos de las manos con de sortijas y vestida a lo gitana, decidió responder a nuestras interrogantes.
Para Gissel, leer las cartas es algo que lleva en su sangre, ya que asegura descender de gitanos. Manifestó que ella es una ciudadana del mundo, un ser humano sensible que se llena con hacer el bien a los demás por medio de sus conocimientos de la cartomancia.
"Desde hace mucho tiempo, me dedico a esta ciencia, cobrando una cantidad módica por mi consulta", dijo Gissel.
Aseguró que cobra un balboa por leer las cartas a la gente que quiere saber lo que el destino le depara.
Confesó que tiene dos negritos "congos deidades" que para ella son sus "guardianes".
Preguntada sobre la identidad de su clientela, Gissel reveló que ha atendido desde profesionales de altos cargos en el gobierno y la empresa privada hasta los moradores de los más humildes barrios de la capital.
Destacó que no podría precisar si la mayoría que acude a ella son hombres o mujeres, ya que asisten casi en la misma cantidad. También a donde Gissel van estudiantes con diversos problemas que la consultan por curiosidad o por la atracción hacia lo desconocido.
La gitana expresó que las personas acuden con mucha tristeza, por problemas de salud y dolencias en el cuerpo. No obstante, manifestó que la mayoría de de las mujeres que acuden a su consultorio es con problemas conyugales y sobre todo en conocer una fórmula mágica para retener a sus maridos o esposos.
"Yo les digo que la mejor forma de retener a la pareja es con amor, no con trabajos de magia", destacó Gissel.
Comentó que cuando termina de atender a las personas, la mayoría se retira con un mejor semblante y una actitud más positiva hacia la vida por los mensajes que les ofrece.
Señaló que muchos regresan luego a visitarla sorprendidos de que se les cumplió lo que les vaticinó y se convierten en clientes permanentes.
"Este tipo de personas llegan como clientes y se convierten posteriormente en mis amigos y amigas íntimos", resaltó la experta en cartomancia.
En cuanto a la cartomancia, Gissel explicó que existe la carta española, la carta egipcia y otras formas de leer el futuro. Para ella a través de este tipo de ciencia oculta "existe el bien y el mal".
Explicó que la magia blanca es utilizada para hacer el bien y la magia negra, un vehículo directo para hacer el mal.
"Los gitanos conocemos de ambas, pero casi siempre nos inclinamos por una de ellas", señaló. Gissel confesó que trabaja únicamente con la magia blanca, pues le da satisfacción hacer el bien a los demás, paliar sus necesidades y sufrimientos.
Según Gissel, en este tipo de actividad hay que ser muy cuidadoso pues existe el celo entre la gente que se desenvuelve en este medio, como lo son los paleros y santeros,puesto que cada cual trata de ser mejor que el otro.
"Usted no tiene idea de los personajes conocidos que se han sentado frente a mi para conocer su futuro por medio de las cartas", confesó la gitana de la peatonal.
Una interrupción, varias personas impaciente nos asediaban con la mirada y de forma inmediata comprendí que se trataba de clientes.
Gente interesada en conocer esa fórmula mágica y misteriosa donde se unen el pasado y el presente para formar un futuro.
Gissel con sus uñas largas, todos los dedos de las manos con de sortijas y vestida a lo gitana, decidió responder a nuestras interrogantes.
Para Gissel, leer las cartas es algo que lleva en su sangre, ya que asegura descender de gitanos. Manifestó que ella es una ciudadana del mundo, un ser humano sensible que se llena con hacer el bien a los demás por medio de sus conocimientos de la cartomancia.
"Desde hace mucho tiempo, me dedico a esta ciencia, cobrando una cantidad módica por mi consulta", dijo Gissel.
Aseguró que cobra un balboa por leer las cartas a la gente que quiere saber lo que el destino le depara.
Confesó que tiene dos negritos "congos deidades" que para ella son sus "guardianes".
Preguntada sobre la identidad de su clientela, Gissel reveló que ha atendido desde profesionales de altos cargos en el gobierno y la empresa privada hasta los moradores de los más humildes barrios de la capital.
Destacó que no podría precisar si la mayoría que acude a ella son hombres o mujeres, ya que asisten casi en la misma cantidad. También a donde Gissel van estudiantes con diversos problemas que la consultan por curiosidad o por la atracción hacia lo desconocido.
La gitana expresó que las personas acuden con mucha tristeza, por problemas de salud y dolencias en el cuerpo. No obstante, manifestó que la mayoría de de las mujeres que acuden a su consultorio es con problemas conyugales y sobre todo en conocer una fórmula mágica para retener a sus maridos o esposos.
"Yo les digo que la mejor forma de retener a la pareja es con amor, no con trabajos de magia", destacó Gissel.
Comentó que cuando termina de atender a las personas, la mayoría se retira con un mejor semblante y una actitud más positiva hacia la vida por los mensajes que les ofrece.
Señaló que muchos regresan luego a visitarla sorprendidos de que se les cumplió lo que les vaticinó y se convierten en clientes permanentes.
"Este tipo de personas llegan como clientes y se convierten posteriormente en mis amigos y amigas íntimos", resaltó la experta en cartomancia.
En cuanto a la cartomancia, Gissel explicó que existe la carta española, la carta egipcia y otras formas de leer el futuro. Para ella a través de este tipo de ciencia oculta "existe el bien y el mal".
Explicó que la magia blanca es utilizada para hacer el bien y la magia negra, un vehículo directo para hacer el mal.
"Los gitanos conocemos de ambas, pero casi siempre nos inclinamos por una de ellas", señaló. Gissel confesó que trabaja únicamente con la magia blanca, pues le da satisfacción hacer el bien a los demás, paliar sus necesidades y sufrimientos.
Según Gissel, en este tipo de actividad hay que ser muy cuidadoso pues existe el celo entre la gente que se desenvuelve en este medio, como lo son los paleros y santeros,puesto que cada cual trata de ser mejor que el otro.
"Usted no tiene idea de los personajes conocidos que se han sentado frente a mi para conocer su futuro por medio de las cartas", confesó la gitana de la peatonal.
Una interrupción, varias personas impaciente nos asediaban con la mirada y de forma inmediata comprendí que se trataba de clientes.
Gente interesada en conocer esa fórmula mágica y misteriosa donde se unen el pasado y el presente para formar un futuro.