default

La casa de citas


UN AMIGO, falsamente indignado, me comentaba que había leído la opinión de un profesor de filosofía de una universidad nuestra que decía que los filósofos latinoamericanos de ahora no filosofan sino que se dedican a citar y que, por tal motivo, las escuelas de filosofía al sur del Río Grande eran en realidad casas de citas.
Me parece que al autor de esa ocurrencia puede haberle sucedido lo siguiente: Que esté enrolado en el movimiento de los Filósofos Infames y/o que esté enseñando en una prestigiosa universidad del primer mundo. De todas formas, esto no representa -al menos para este lector que les escribe- ningún escándalo. Según Gabriel García Márquez en ciertas casas de cita hay más filosofía existencial que en las universidades de la periferia, incluso de aquellas que todavía utilizan el poder mítico de las lenguas muertas.
Es obvio que la filosofía es una disciplina que requiere, por lo mismo, de un método ordenado de estudio y cierto dominio técnico en la exposición de las ideas. Habilidad que sólo se adquiere con largos años de buena lectura o en unos pocos meses de asistencia perfecta a clase. Pero así y todo soy de la opinión que aunque pueda resultar muy valioso para el curriculum vitae y para ejercer la docencia, el diploma de doctor en filosofía no otorga méritos de brillantez y tampoco garantiza un pensamiento claro.
En la vida diaria he comprobado que en ocasiones hay más filosofía en el argumento de un tonto que en la cabeza de un genio. Por ejemplo: ¿A qué filósofo del patio se le ocurriría la genial idea de declarar una guerra para prevenir otra con la finalidad práctica de imponer la democracia a punta de misiles y bombas? ¿Qué émulo de Kant o Hegel superaría el argumento triunfal que sostiene que la condena por robar una vaca debe ser superior a la de maltrato a un ser humano o que la misma firma con que se derogan las leyes mordaza se ordene que éstas se repongan corregidas y aumentadas? Solamente a los politicósofos nuestros, que de sólo oírlos hablar no dan ganas de ir a clases, ni de pergeñar en la tranquilidad de un McDonald sobre el enroque largo de uno de los dos funcionarios más eficientes que ha tenido la actual administración pública.
Los grandes filósofos pueden hacer que de lo falso prevalezca lo verdadero. Popper es uno de ellos. Él afirma que una teoría científica se aproxima más a la verdad cuando menos falsedades contenga, de tal modo que una cosa no es cierta sólo por su veracidad absoluta (que sólo existe en la lógica, las matemáticas y la religión) sino por la proporción entre verdad y falsedad que tenga. Entre nosotros, tal cosa no es necesaria. En el pragmatismo utilitario del materialismo ideológico economicista con que se nos somete, todo lo falso es verdadero y toda verdad es habitualmente falsa si el fin último lo justifica. Así para un ex líder empresarial la pobreza es consecuencia de no ser rico y no un exabrupto de su gran intelligentzia.
Las citas en Filosofía son como la Historia para ciertos novelistas. Bunge señala que hacer filosofía es tener ideas sobre las ideas, citadas o no. Añado que para mí, novelar es inventar historias y no hacer de la Historia una novela. Por otro lado, admitir que la realidad tangible es un invento de los sentidos es una chifladura muy fácil de demostrar, bastaría con un bastonazo en la cabeza de quien tal cosa afirma. Pero tampoco creo que las verdades científicas sean certezas (verdades absolutas), me inclino a pensar como los eclécticos que son verdades inciertas y transitorias, meras aproximaciones o probabilidades de acercamiento a una o varias de las siguientes categorías de la realidad. La ontológica (toda entidad teórica existe aunque no pueda ser observada). La epistemológica (las teorías llevan al conocimiento más conveniente o aproximado de la realidad). La teórica (toda teoría es susceptible de verdad o falsedad). La semántica (las teorías son verdaderas o falsas según su correspondencia con una realidad consensuada) y la progresiva (la ciencia avanza teniendo como meta la verdad). Agrego a ellas una docena de conceptos irracionales que refutan estas cinco versiones. (*)
En la Edad Media los alquimistas consideraban que el objeto de la química era hallar la fórmula para transformar la caca en oro. En este mundo donde impera el pensamiento único, el objeto del deseo es hacer lo contrario. ¡Y vaya que lo han logrado! Basta con encender la televisión o leer los periódicos. El gobierno y sus economistas afirman que el país crece (que el PBI se expande año a año) pero los sociólogos afirman que el país no progresa (falta de percepción de bienestar producida en la población como consecuencia del crecimiento económico) y quizá como resultado del "boom" que elevó su techo, tal vez tampoco nos estemos desarrollando mucho (diferencia proporcional existente entre el PBI real respecto al PBI potencial en función del tiempo).
Entonces, sólo cabe invocar a Mandrake para que nos explique en qué país estamos viviendo o, en todo caso, consultar a los sabios que pululan por nuestras casas de citas para no terminar como el protagonista de la última novela de Gabo: viejo, pobre y enamorado.
(*) Filosofía de la ciencia. Antonio Diéguez Lucena. Biblioteca Nueva. 2005.
drjcal@psi.net.pa

Subrayó que ese congestionamiento se aliviará con la extensión del Corredor Norte, aunado a las herraduras que evitan que los vehículos giren a la izquierda, pues existirán puentes.
Con ello, no habría que detener el tráfico para ingresar de la Domingo Díaz a la José Agustín Arango.
Según información de la ATTT, hay más de 30 puntos de congestionamiento en la ciudad capital.
El funcionario expresó que el Ministerio de Obras Públicas construirá nueve pasos elevados, además implementarán el proyecto de semaforización.
Este sector permanece congestionado todo el día.
  • Inició en agosto de 2006 y finaliza en diciembre de 2007.

  • El estudio es financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT).

  • Los puntos de congestionamiento son la entrada de Cerro Patacón y la entrada de los corredores.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América