"La Cáscara", a la cárcel
Mientras el pimentoso director de "La Cáscara", Ubaldo Davis, y su equipo peinan Azuero en busca de las consabidas escenas atrevidas o graciosas de tiempos de carnaval, recordamos que sobre él pesan dos condenas pronunciadas por jueces penales las cuales, por suerte para él, han sido apeladas. Una de ellas es de doce meses de cárcel, por calumnia e injuria en contra de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, y del entonces ministro de Gobierno y Justicia, el hoy magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Winston Spadafora; y la otra, de otros seis meses de cárcel por atentar contra la seguridad del Estado y los poderes constituidos.
Ambas condenas son por un mismo hecho, la publicación en el semanario cómico "La Cáscara News" de una historia ficción, en fotomontaje, de un supuesto romance entre la mandataria y su ministro. La misma se consideró un irrespeto a la persona de los involucrados, aunque en el exterior los especialistas en libertad de expresión la evaluaron como una publicación inocua e intrascendente, en mucho sentido tímida, para los estándares de otros países.
Recordamos al respecto a Flint, pionero de las publicaciones pornográficas norteamericanas, que satirizó a los gobernantes y grandes políticos estadounidenses, quien fue censurado y demandado mil veces, y estuvo en el umbral de la cárcel, hasta que un día la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció su derecho a hacerlo. Pero no nos interesa revivir la polémica, sobre la que en su momento expresamos nuestra opinión. Nos basta con analizar esta vez otros aspectos de las condenas.
En primer lugar, se ha violado la garantía consagrada por el artículo 32 de la Constitución, según el cual "nadie será juzgado...más de una vez por la misma causa penal, policiva o disciplinaria". ¿De qué otro modo calificar la doble condena, tras dos juzgamientos, por el mismo hecho? Pero hay más.
Otra arista, no menos absurda, es la última condena, de seis meses de cárcel por atentar contra la seguridad del Estado y los poderes constituidos. Que sepamos, una novela rosa quizás ofenda, pero no tiene por qué tumbar a gobierno alguno; lo que hace de la pena un sonoro ridículo.
¿Irá Davis a la cárcel? Es posible que sí. La sustitución de penas de prisión por multas procede generalmente para penas pequeñas como las suyas - para las cuales aplica - pero siempre que no sea reincidente - y en esto quizás no aplique, existiendo una segunda condena -.
"El panameño es un pueblo cobarde y se merece el gobierno que tiene " ha dicho públicamente Davis con amargura, mientras preparaba una colecta para la compra de la mansión de Punta Mala. Sabe que no puede esperar nada bueno del aparato judicial y quizás esté apostando al indulto de comunicadores, usual en todo cambio de gobierno, o esperando un milagro.
Ambas condenas son por un mismo hecho, la publicación en el semanario cómico "La Cáscara News" de una historia ficción, en fotomontaje, de un supuesto romance entre la mandataria y su ministro. La misma se consideró un irrespeto a la persona de los involucrados, aunque en el exterior los especialistas en libertad de expresión la evaluaron como una publicación inocua e intrascendente, en mucho sentido tímida, para los estándares de otros países.
Recordamos al respecto a Flint, pionero de las publicaciones pornográficas norteamericanas, que satirizó a los gobernantes y grandes políticos estadounidenses, quien fue censurado y demandado mil veces, y estuvo en el umbral de la cárcel, hasta que un día la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció su derecho a hacerlo. Pero no nos interesa revivir la polémica, sobre la que en su momento expresamos nuestra opinión. Nos basta con analizar esta vez otros aspectos de las condenas.
En primer lugar, se ha violado la garantía consagrada por el artículo 32 de la Constitución, según el cual "nadie será juzgado...más de una vez por la misma causa penal, policiva o disciplinaria". ¿De qué otro modo calificar la doble condena, tras dos juzgamientos, por el mismo hecho? Pero hay más.
Otra arista, no menos absurda, es la última condena, de seis meses de cárcel por atentar contra la seguridad del Estado y los poderes constituidos. Que sepamos, una novela rosa quizás ofenda, pero no tiene por qué tumbar a gobierno alguno; lo que hace de la pena un sonoro ridículo.
¿Irá Davis a la cárcel? Es posible que sí. La sustitución de penas de prisión por multas procede generalmente para penas pequeñas como las suyas - para las cuales aplica - pero siempre que no sea reincidente - y en esto quizás no aplique, existiendo una segunda condena -.
"El panameño es un pueblo cobarde y se merece el gobierno que tiene " ha dicho públicamente Davis con amargura, mientras preparaba una colecta para la compra de la mansión de Punta Mala. Sabe que no puede esperar nada bueno del aparato judicial y quizás esté apostando al indulto de comunicadores, usual en todo cambio de gobierno, o esperando un milagro.