La castidad
Castidad es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual, según los principios de la fe y la razón. En este tiempo en el que predomina el hedonismo es difícil practicar este principio, donde en todas partes sutilmente se promueve la exaltación visual tanto explícita como implícitamente.
Ser un joven cristiano que decide vivir con este valor es nadar contra la corriente, una corriente que es tan recia que en ocasiones caemos, pero lo importante es reconocer que somos humanos y que uno puede cambiar para bien.
Cada persona tiene libre albedrío y reconozco que algunos usamos esta libertad para caer en el libertinaje. Hay personas que, con la mayor audacia, distorsionan el concepto de amor con el de placer sexual, y caemos en ese círculo vicioso que nos rebaja nuestra dignidad humana, pues somos Templo del Espíritu Santo.
Los pensamientos son determinantes para practicar la castidad, pues nos permiten discernir ante situaciones comprometedoras. Si sabemos cuáles son los detonantes, podemos redirigir esas energías en acciones más productivas.
Joven, no tengas miedo a decir "No", ante la supuesta prueba de amor que no es más que un artilugio que ha sido vilipendiado. Pide a Dios para que te dé la fortaleza en esos momentos de flaqueza; no caigas en la tentación; mantengas casto, a pesar de las tempestades que azoten tu vida.