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La causa indefinida


Cuando se inicia una lucha, lo primero que debe tenerse bien claro es la causa por la cual se convoca a las masas. Hace algún tiempo, desde que se designó a Juan Jované como director de la Caja de Seguro Social, fiel a su ideología, planeó crear un ambiente de intranquilidad que ocultara sus aviesas intenciones, pero que además mantuviera a los ilusos entretenidos, defendiendo algo que sólo existe en su mentalidad fértil para la falacia. Así, empezó a vender la idea de la privatización, desmedida por todos los sectores gubernamentales y empresariales. Como resultaba frágil esa bandera, se le condimentó con la "autonomía", a la que se puso en riesgo y con ello sumaron a la inestabilidad, a dirigentes cuyas bases, en primer lugar, no saben lo que es autonomía, no saben si está legalmente sustentada o si ha sido modificada y desde cuándo.
En otros términos, hay huelguistas que nunca han visto, ni han conocido personalmente al ex director, ni saben las verdaderas causas por las cuales ya no ostenta el cargo. Tampoco podrían definir qué es la autonomía, pero están en huelga. Desconocen la realidad del problema de la Caja de Seguro Social, que es crónico y no está identificado con persona alguna, sino que es institucional, por lo que requiere de análisis serio, soluciones prácticas y oportunas y, sobre todo, de la buena fe de todos los que realmente desean salvar la entidad de seguridad social.
La seguridad social es un beneficio que se alcanza por el pago de una prima, que se le descuenta mensualmente a cada cotizante de manera obligatoria. Si fuese voluntaria dicha cotización, tendríamos una situación similar a la que ocurre con el IDAAN. Mucha gente quedaría sin el servicio. Ese pago nos da derecho a acumular un fondo con el que podemos jubilarnos o recibir una pensión en caso de invalidez, lo mismo que un subsidio de sobreviviente para la esposa e hijos en caso de muerte. Esos son los principales riesgos que cubre nuestro aporte, aparte del servicio de salud, que se traduce en atención médica, hospitalización, laboratorios y farmacia, prótesis y pago de incapacidades, cuando exceden de los quince días.
Por su parte, los patronos también aportan una cuota conjuntamente con la del trabajador, todo lo cual hace posible cubrir los gastos operaciones administrativos de la institución, en salarios, equipos, insumos, instalaciones y servicios públicos.
El cierre de empresas, ciertamente, ha afectado el ingreso por reducción de cotizantes; pero, igualmente, se supone que disminuyen los usuarios. Sin embargo, el principio de solidaridad tiene a la institución sujeta a una carga económica, con atención a beneficiarnos en igualdad de condiciones que a los cotizantes.
Hay quienes excepcionalmente utilizan los servicios que presta la Caja de Seguro Social, pese a que pagan cuotas altas, por estar fijada la prima con base en el salario. Hay problemas en las inversiones, en las recaudaciones y en la administración del recurso humano. Estos tres puntos son realmente los que debieran figurar en una agenda de discusión, para salvar a la institución y no el despido de un funcionario.
Con lo anterior comentamos el problema, indicamos los puntos a tratar para resolverlo, dejando a un lado la legitimidad del llamado a huelga, pues no existe una definición de la causa que la justifique, y ante la falta de sustentación y de consistencia de los fundamentos originales, ahora se adicionan nuevas razones para poder mantener la intranquilidad, justificar la condición de dirigentes sindicales y las subvenciones que reciben los organismos que dirigen, manteniendo incólume e intacta la hegemonía sobre sus afiliados.
Cuando concluya este experimento político, caerán algunas dirigencias gremiales y sindicales, que han arrastrado al abismo a sus seguidores.
La causa hay que definirla sobre hechos ciertos y atendibles. Mejores inversiones, recaudación mejor vigilada, nuevas iniciativas financieras, reducción de gastos, incluyendo personal innecesario; revisión del inventario de medicamentos e insumos y reactivos.
Hay que cuantificar al gasto en servicios clínicos y de equipos en centros particulares; determinar si adquiriendo el equipo se ahorra y cuánto, al tiempo que se brinda la atención más oportunamente.
Hasta ahora son estos problemas de administración no atendidos los que afloran con facilidad, pero que no se mencionan en el llamado a huelga sin causa definida, pero que se soporta en la intención de reponer en el cargo al depuesto director. Así tampoco es la cosa.
Destacó que puntos como la reglamentación de la Ley de Transparencia, los criterios para asignar la publicidad estatal y el alto presupuesto de la Asamblea Legislativa son fallas que deben ser corregidas.
Sustentó que la necesidad de ejecutar la declaración jurada de bienes de los funcionarios y códigos de ética, así como la eliminación de la inmunidad parlamentaria, son aspectos por los cuales el país clama.

101 años de Panamá América

 
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