La "chusma" y la nobleza socioeconómica
"La chusma la integran los sectores soeces, parásitos e incultos de la población; la nobleza socioeconómica es antagónica a la aristocracia intelectual, a los decentes con toma de conciencia y a los auténticos innovadores". (Reflexión personal). En nuestros días del nuevo milenio, podemos percibir una crisis de valores que afecta, lamentablemente, los hogares, las comunidades y la sociedad en su totalidad. En su contra parte negativa se inculcan normas negativas, tales como la vanidad fantoche, el chisme popularizado, la hipocresía entronizada, la calumnia impune y la envidia propia de las "culebras de patio hediondo". Como dialéctica negativa se exalta lo brutal, lo grotesco y la vanagloria. Ya en el siglo XVIII, Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) exponía lo siguiente: "El hombre es naturalmente bueno, y es la sociedad quien corrompe esta bondad".
La "chusma", o sea, la podredumbre del populismo y rival de las masas populares con toma de conciencia es contrapuesta a la decencia, la cultura, la civilización y a la lectura de libros ilustradores.
Por otra parte, la nobleza socioeconómica en Panamá y en muchísimos países del planeta Tierra, sólo se interesa por el efímero confort material, por valores obsoletos que propugnan a favor del ultraje, el desdén inmisericorde y la marginación real o con hipocresía hacia los agraviados con su nefasto destino. La nobleza socioeconómica entroniza sobremanera a su Dios personal: El egoísmo capitalista con ostentación de monopolismo.
Hablar de "Aristocracia Intelectual", no constituye una utopía, ni una desviación psíquica, ni mucho menos una frustración. La "Aristocracia Intelectual" en Panamá y en el planeta en su totalidad, la constituye los individuos con capacidad mental trascendental, con posesión psicocivilizante en su determinismo humanitarista en la biodiversidad.
La "chusma", o sea, la podredumbre del populismo y rival de las masas populares con toma de conciencia es contrapuesta a la decencia, la cultura, la civilización y a la lectura de libros ilustradores.
Por otra parte, la nobleza socioeconómica en Panamá y en muchísimos países del planeta Tierra, sólo se interesa por el efímero confort material, por valores obsoletos que propugnan a favor del ultraje, el desdén inmisericorde y la marginación real o con hipocresía hacia los agraviados con su nefasto destino. La nobleza socioeconómica entroniza sobremanera a su Dios personal: El egoísmo capitalista con ostentación de monopolismo.
Hablar de "Aristocracia Intelectual", no constituye una utopía, ni una desviación psíquica, ni mucho menos una frustración. La "Aristocracia Intelectual" en Panamá y en el planeta en su totalidad, la constituye los individuos con capacidad mental trascendental, con posesión psicocivilizante en su determinismo humanitarista en la biodiversidad.