La ciudadanía perdida de Bosco
La nacionalidad es el estatus político geográfico que adquiere un individuo al nacer en determinado territorio o por solicitud y cumplimiento de requisitos normativos.
La nacionalidad panameña, en este sentido, se tiene entonces por nacimiento y se adquiere por naturalización.
La ciudadanía panameña es el derecho político que capacita a los nacionales mayores de 18 años, sin distinción de sexo, para ejercer todos los demás derechos políticos dimanantes de éste y desempeñar cargos públicos con mando y jurisdicción.
Hay que destacar, recordando al maestro César Quintero, que por regla general, todo ciudadano de un estado se presume nacional del mismo, mientras que no todo nacional es necesariamente ciudadano.
La nacionalidad por nacimiento no se pierde; sin embargo, renunciar expresa o tácitamente a ella conlleva a la suspensión del derecho político de ciudadanía. La renuncia expresa es aquella que se produce cuando la persona manifiesta por escrito al Ejecutivo su voluntad de abandonarla; y la tácita, cuando se adquiere otra nacionalidad o cuando se entra al servicio de un Estado enemigo.
La situación jurídica del candidato a la alcaldía capitalina Bosco Vallarino, habiéndose comprobado que ejerció su derecho como ciudadano norteamericano, mismo cuyo cumplimiento exigía la renuncia de cualquier otra nacionalidad, configura una renuncia tácita a la nacionalidad panameña, por lo que ipso facto pierde el derecho político ciudadano de ejercer algún cargo público con mando y jurisdicción en el territorio panameño.
El que renuncie ahora a la otra nacionalidad no subsana el hecho jurídico configurado, porque no ha perdido su estatus de nacional panameño, pero sí su prerrogativa ciudadana, por lo que la candidatura debe resultar insubsistente ante el vicio del incumplimiento de uno de los requisitos sine qua non que debía reunir la persona del candidato para aspirar al cargo público, que por error o dolo fue omitido para lograr el consentimiento del Tribunal Electoral.