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La comunidad de Sorá


Doña Eneida González de Olmos, maestra ejemplar, graduada en el año 1944 en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena", invitó a sus compañeras de graduación a su bella casa de Sorá, para recordar esos tiempos de estudiante y para testimoniar su aprecio y amistad a quienes permanecieron, junto a ella por seis largos años de internado, alimentando los mejores sueños y anhelos que, al final, las convertirían en sembradores de la semilla del saber a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.
La tertulia no pudo ser más amena, sincera y llena de recuerdos, que en momentos, llevaron lágrimas a los ojos de educadores que juraron con el canto del himno de la Escuela Normal, cumplir, a cabalidad, con ese sagrado apostolado.
Qué tiempos aquellos en que el maestro era un reformador fuera y dentro del aula de clases; en que poseía un liderazgo que le permitía aprovechar todos los recursos naturales y humanos de la comunidad para ponerlos al servicio de la enseñanza; en que su vida tanto pública como privada era ejemplo de grandes virtudes y de que su capacidad y responsabilidad, aseguraban la entrega de una educación para una existencia mejor.
En la actualidad, el educador tiene que mejorar y superarse profesionalmente para que pueda competir con el maestro de antaño. Allí estuvimos compartiendo con este grupo de distinguidos educadores las finas atenciones de doña Eneida González de Olmos y de sus simpáticas hijas, quienes hicieron gala de magníficas anfitrionas, ofreciendo viandas y terminando con un almuerzo que fue saboreado mientras nuestras miradas se perdían en la lejanía de una cordillera cubierta de neblina. Y es que la casa de Doña Eneida González de Olmos y de sus hijas es un sueño; una joya enclavada en las alturas de Sorá que nos habla en silencio de lo que puede hacer la voluntad de arraigarse a la madre tierra para protegerla y ofrecerle lo que ella se merece; una construcción que completa con su hermosura, el armónico vivir en una región llamada a ser una de las más atractivas del país por su clima y por el paisaje que se adentra y nos hace pensar en la poesía.
Para quienes como nosotros estamos empeñados en que el gobierno de la Patria Nueva promueva con más fuerza el turismo local, la visita a la comunidad de Sorá nos llena de entusiasmo a fin de continuar exaltando nuestros recursos naturales, señalando aquellos lugares de atracción turística que están esperando la acción del gobierno para convertirse en una fuente económica para beneficio de la nación.
Quien conozca a Sorá no la podrá olvidar, porque su belleza es magia que envuelve y que enloquece; sus cerros, colinas y montañas al igual que sus flores y su brisa, parecieran un canto de amor que va dejando en nuestras almas la inspiración eterna, la meditación profunda. A ella están llegando muchos panameños con proyectos de viviendas para dar más impulso a esa región del país que ya goza de prestigio en todos los sectores de la república.
Estamos seguros que el 29 de enero será recordado eternamente por este grupo de educadores como un día en que se brindó por la educación y la amistad, dentro del seno de una familia que como la de Doña Eneida González de Olmos se ha forjado al calor de valores éticos y morales y hoy están contribuyendo de manera eficaz, al progreso y bienestar de la nación.

Están llegando muchos con proyectos de viviendas para dar más impulso a esa región del país.

101 años de Panamá América

 
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