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La concertación nacional


Creo entender que si se habla de un diálogo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, se está tratando de la búsqueda de la soluciones a los grandes problemas de la mayoría de los panameños.
Nadie discutirá que nuestro principal problema es la pobreza, producto del desempleo. Porque el famoso crecimiento económico se mide y aprecia por muchos en el aspecto cuantitativo y no en el aspecto cualitativo; es decir, que, a pesar del supuesto aumento del crecimiento económico, los pobres siguen siendo pobres y los ricos más ricos; mientras que muchos viajan de la clase media hacia la pobreza.
He escuchado hablar de muchas mesas para diferentes temas en esto de la Concertación Nacional para el Desarrollo, y me pregunto si existió una que llegara al consenso de que mientras tenemos el pobre sistema de administración de justicia que tenemos, no existe la menor posibilidad del logro de un desarrollo nacional sostenible, porque la única manera de lograrlo es mediante el aporte de una inversión extranjera masiva que genere los puestos de trabajo que la inversión pública y la inversión privada local no podrán lograr.
La anterior afirmación la hago partiendo de la premisa que nos enseña que las grandes empresas transnacionales que les interesa invertir sus capitales en países en vías de desarrollo y que generan muchos empleos, uno de los primeros aspectos que toman en cuenta es el referente a la seguridad jurídica del país en el que aspiran invertir.
Entiendo también que esas empresas se informan por medio de los diplomáticos de sus países asignados al Estado en el que desean invertir, cuál es la condición de la seguridad jurídica del mismo.
En un país donde, constantemente, los medios de comunicación tienen que hacer gala de los escándalos propios de los integrantes de su Corte Suprema de Justicia y de su Ministerio Público, dudo que las representaciones diplomáticas puedan informar nada positivo en materia de seguridad jurídica a sus países.
Los que están encargados del diálogo de la Concertación Nacional para el Desarrollo lo que tienen que hacer es crear una mesa que llegue al consenso de solicitar al señor Presidente de la República que en el mes de diciembre, cuando vencen los períodos de dos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y cuyos reemplazos sean escogidos respetando lo que establece el artículo 212 de nuestra Constitución Política, que los cargos del Organo Judicial sean incompatibles con toda participación en política, y que los mismos procedan de entre los actuales magistrados de nuestros Tribunales Superiores y no de entre abogados que, en adición a su clara tendencia político-partidista, no tienen la menor experiencia en administración de justicia, situación en la que han llegado a la Corte Suprema de Justicia la mayoría de sus actuales magistrados.
Tenemos en nuestra organización judicial varios Tribunales Superiores, de los cuales estamos seguros pueden surgir los dos nuevos magistrados que sean garantía de que, efectivamente, estamos adecentando nuestra administración de justicia; y garantía también de que aspiramos seriamente a tener una verdadera seguridad jurídica para propios y extraños.
Ha quedado claramente establecido que la pésima imagen que se tiene de todo lo que se refiere a la administración de justicia en el país, tal como lo revelan las encuestas de opinión, diferente a lo que piensan en los despachos superiores del Organo Judicial y el Ministerio Público, no es por culpa de los medios de comunicación y los periodistas; es producto de los bochornosos espectáculos que constantemente brindan los altos mandos de esas instituciones que, desafortunadamente, se conocen en el mundo entero.
Muchos panameños piensan que cuando el PNUD organiza un programa, debemos presumirlo serio; pero si en el programa de la actual concertación no se cuenta con una mesa para adecentar nuestra máxima corporación de justicia y al Ministerio Público, ese diálogo es una falacia.
Señor Presidente, por favor recuerde que los cargos del Organo Judicial son incompatibles con toda participación en la política.
Sobre esto, la psicóloga Amarylis Quiroz, acotó que el juego es un método de aprendizaje y son los padres quienes deben poner las pautas y demostrarles la importancia de su alimentación.
  • Entre los 4 y 6 años los niños dedican más tiempo a los dibujos y juegos dentro del hogar.

  • A partir de los 7 a 11 años, buscan relacionarse con otros niños y los videojuegos son su pasión.

  • El fútbol y el béisbol en los menores no tiene edad.

101 años de Panamá América

 
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