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La constitución, la constituyente y la pobreza


Cada vez que parte de la comunidad panameña se convulsiona por un evento social, político o legal doctos personajes de nuestra vernacular política criolla ondean una bandera redentora, la Constituyente, como solución a los problemas de la sociedad. Los seguidores de este concepto sin explicar a qué rumbo nos conducirán los que redactarán una nueva Constitución, en ningún momento se han atrevido a explicar la intención que no sea "abajo lo que hay" sin decir de qué color pintarán la bandera.
La historia latinoamericana nos explica cómo ciudadanos con problemas de conducir un gobierno, aquietan la sed de justicia y el hambre de alimento con la fórmula mágica de una Constituyente.
En este momento Bolivia, sumida en un caos político, económico y social es uno de los países que más Constituciones ha tenido. Los Estados Unidos de América ha superado sus problemas con una sola Constitución con algunas enmiendas en sus más de 200 años. La esencia de su Constitución es que todos los hombres son libre e iguales, sin embargo requirieron una guerra civil para eliminar la esclavitud, y no han podido eliminar completamente el estigma de la discriminación racial.
No me opongo a cambios Constitucionales pero los principales problemas de nuestra sociedad, la pobreza y la probidad ciudadana no se van a resolver con palabras bonitas y prometedoras.
Las garantías señaladas en una Constitución serán reales en la medida que los panameños eliminemos la cultura del "juega vivo" y el "a mí no me den, sólo pónganme donde hay".
La pobreza no es un problema que desaparece con una escoba. La Constitución actual garantiza la salud y trabajo a todos los ciudadanos. Palabras bonitas. Jamás he sabido que una Constituyente haya hecho crecer el arroz. Mientras la mitad de la población se debate en escarceos políticos, la otra mitad sumida en un grado de pobreza mira con estupor estos escarceos. Mientras sus niños pasan hambre. A desarrollar voluntad de trabajar, educar, sanar, cerrar la brecha entre los que tienen y los que no tienen: esta es la verdadera Constituyente.

101 años de Panamá América

 
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