La Constitución vigente
Producto de la adulación mutua de los interlocutores de la farsa de las reformas a la Constitución militarista, la aprobación de las mismas permitirá a los políticos poderosos, cultivar por un tiempo más la mentira. Y aún cuando "el poder hace eficaz su propia ficción", poco a poco se percatarán que quienes hoy fingen respetarlos... terminarán por despreciarlos.
La supremacía de los políticos poco competentes o poco escrupulosos, asistidos por algunos "periodistas" que nadan en las mismas aguas, les ha permitido creer que nos engañan, olvidando así la sabia enseñanza de Abraham Lincoln: "podrán engañar a algunos durante algún tiempo pero, no podrán engañar a todos, todo el tiempo".
En medio del sentimiento de que vivimos en un mar de problemas irresueltos, la aprobación de las reformas por parte de la -ahora- Asamblea Nacional, se ha producido ante la más absoluta indiferencia nacional. Y es que, instintivamente, la población panameña aspira a un verdadero cambio constitucional y poder así reemprender el camino truncado. No encontraremos en ningún otro Estado moderno una Constitución que presente tantos parches, agujeros y jirones como la constitución desahuciada que nos rige aún.
Estamos ante una Constitución que no es una expresión fiel de los factores de poder imperantes en nuestra realidad social, sin embargo, resurge con bríos la enseñanza del político alemán Ferdinand Lassalle (1825-1864): "...es siempre el poder el que prevalece sobre el derecho y se le impone y lo sojuzga, hasta que el derecho, por su parte, consigue acumular a su servicio la cantidad suficiente de poder para aplastar el poder del desafuero y la arbitrariedad".
Y caben aquí, entonces, un número plural de interrogantes que surge de las actuaciones a las que nos han sometido los poderosos, los que siempre han preferido que la Constitución no sea fruto del empeño y de las preocupaciones de todos, los que no les interesa la democracia participativa ni nada que se le parezca o que no les favorezca.
¿Prevaleció el derecho sobre le poder o el poder sobre el derecho cuando se nos negó a los panameños el derecho a una "quinta papeleta" para pronunciarnos democráticamente sobre la necesidad o no de una nueva Constitución a través de un proceso constituyente?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando las cúpulas gobernantes, acompañadas de las cúpulas de los partidos políticos se arropan en la Constitución militarista para no permitir la plena vigencia en Panamá de un Estado Constitucional de Derecho?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando se convocó a la Asamblea Legislativa a sesiones extraordinarias para aprobar unas reformas constitucionales absolutamente inconsultas?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando la Asamblea Legislativa, a espaldas de la opinión pública, procedió a violar el propio procedimiento de reforma establecido en la Constitución y, con arreglos de trastienda y con el Pacto MAMI en la mano, impuso unas reformas mal procesadas para impedir una nueva Constitución?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando una Asamblea cuyo mandato había expirado y ya no era representativa del país, osó sancionar las reformas, sin tener la competencia para ello?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Presidente de la Asamblea Legislativa ordenó -el pasado viernes- impedir la entrada al recinto legislativo del Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Gobierno viola la Constitución al declarar "vacante" la posición de Magistrado del Presidente de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa, a pesar de las flagrantes violaciones al debido proceso, avala la actuación del Ejecutivo y nos hunde más en el pseudoconstitucionalismo?
Y ahora, ¿prevalece el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando un amparo de garantías constitucionales es engavetado en flagrante violación del debido proceso y ante la gravedad y la inminencia del acto recurrido?
La Constitución militarista reformada, vigente a partir de ayer y en manos de unos yuppies fanáticos del poder -que no tienen derecho a hablar de derecho- nos alejará aún más de la democracia participativa. Por ello, con Lassalle les recordamos: "Sólo en la democracia reside el derecho, en toda su plenitud, y en ella residirá también pronto, en toda su integridad, el poder".
La supremacía de los políticos poco competentes o poco escrupulosos, asistidos por algunos "periodistas" que nadan en las mismas aguas, les ha permitido creer que nos engañan, olvidando así la sabia enseñanza de Abraham Lincoln: "podrán engañar a algunos durante algún tiempo pero, no podrán engañar a todos, todo el tiempo".
En medio del sentimiento de que vivimos en un mar de problemas irresueltos, la aprobación de las reformas por parte de la -ahora- Asamblea Nacional, se ha producido ante la más absoluta indiferencia nacional. Y es que, instintivamente, la población panameña aspira a un verdadero cambio constitucional y poder así reemprender el camino truncado. No encontraremos en ningún otro Estado moderno una Constitución que presente tantos parches, agujeros y jirones como la constitución desahuciada que nos rige aún.
Estamos ante una Constitución que no es una expresión fiel de los factores de poder imperantes en nuestra realidad social, sin embargo, resurge con bríos la enseñanza del político alemán Ferdinand Lassalle (1825-1864): "...es siempre el poder el que prevalece sobre el derecho y se le impone y lo sojuzga, hasta que el derecho, por su parte, consigue acumular a su servicio la cantidad suficiente de poder para aplastar el poder del desafuero y la arbitrariedad".
Y caben aquí, entonces, un número plural de interrogantes que surge de las actuaciones a las que nos han sometido los poderosos, los que siempre han preferido que la Constitución no sea fruto del empeño y de las preocupaciones de todos, los que no les interesa la democracia participativa ni nada que se le parezca o que no les favorezca.
¿Prevaleció el derecho sobre le poder o el poder sobre el derecho cuando se nos negó a los panameños el derecho a una "quinta papeleta" para pronunciarnos democráticamente sobre la necesidad o no de una nueva Constitución a través de un proceso constituyente?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando las cúpulas gobernantes, acompañadas de las cúpulas de los partidos políticos se arropan en la Constitución militarista para no permitir la plena vigencia en Panamá de un Estado Constitucional de Derecho?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando se convocó a la Asamblea Legislativa a sesiones extraordinarias para aprobar unas reformas constitucionales absolutamente inconsultas?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando la Asamblea Legislativa, a espaldas de la opinión pública, procedió a violar el propio procedimiento de reforma establecido en la Constitución y, con arreglos de trastienda y con el Pacto MAMI en la mano, impuso unas reformas mal procesadas para impedir una nueva Constitución?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando una Asamblea cuyo mandato había expirado y ya no era representativa del país, osó sancionar las reformas, sin tener la competencia para ello?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Presidente de la Asamblea Legislativa ordenó -el pasado viernes- impedir la entrada al recinto legislativo del Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Gobierno viola la Constitución al declarar "vacante" la posición de Magistrado del Presidente de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa, a pesar de las flagrantes violaciones al debido proceso, avala la actuación del Ejecutivo y nos hunde más en el pseudoconstitucionalismo?
Y ahora, ¿prevalece el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando un amparo de garantías constitucionales es engavetado en flagrante violación del debido proceso y ante la gravedad y la inminencia del acto recurrido?
La Constitución militarista reformada, vigente a partir de ayer y en manos de unos yuppies fanáticos del poder -que no tienen derecho a hablar de derecho- nos alejará aún más de la democracia participativa. Por ello, con Lassalle les recordamos: "Sólo en la democracia reside el derecho, en toda su plenitud, y en ella residirá también pronto, en toda su integridad, el poder".