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La Constituyente de Martín


La inclusión de una Asamblea Constituyente Paralela como mecanismo de reforma total o parcial de la Constitución, es uno de los ingredientes más interesantes del paquete de reformas constitucionales presentadas por Patria Nueva. Y aseguro esto porque el mismo representa un arreglo maquiavélico único, aunque a primera vista parezca la ventanita que muchos hoy defienden como tal.
La Constituyente que pretende obsequiarnos es una burla, una gaznatada a los sueños de los panameños que anhelan una nación justa y verdaderamente democrática.
El propuesto numeral 3 al Art. 308 de la Constitución vigente merece un profundo análisis, mismo que debe guiarnos al encuentro de la verdad detrás de la cortina de esta falaz ventanita. Y no se trata de meros números, no caigamos en el juego de quienes proponen y promueven este nuevo estipulado constitucional. Aquí lo importante no es preguntarse de dónde sale el mágico número de 41 miembros para conformar la Constituyente, o si es mucho o poco el porcentaje de firmas requeridas para lograr la convocación de la misma; o si es muy bonito lo de la libre postulación y lo de la representatividad nacional. Eso es lo que buscan los estrategas de Patria Nueva, que nos centremos en detallitos simples, obviando la interioridad que se esconde tras la demagogia.
El primer párrafo de la propuesta establece que la Asamblea Constituyente será paralela y podrá "reformar" total o parcialmente la Constitución vigente. "Reformar" no es lo mismo ha "redactar una nueva Constitución". Reformar es tomar algo que ya está hecho y modificarlo. En el caso de la Constitución, una reforma parcial es como la propuesta en 1998 por el entonces presidente Pérez Balladares; o bien, como la que propone hoy el presidente electo Torrijos. Una reforma total es tomar la Constitución vigente y modificarla en la mayoría de sus partes, sin que esto involucre una nueva Carta Magna.
Pero hay aspectos más interesantes, como el relativo a la convocatoria de la Asamblea y su funcionamiento. Se argumenta que "también podrá ser convocada por iniciativa popular"; ese "también" indica que el gobierno central podría llamarla -aunque en la propuesta no se aclara nada- para discutir quién sabe qué mamotreto de reforma, a fin de calmar las aguas. Por la misma línea viene lo de la firma de un 25% del electorado para poder convocarla, siendo lo más trascendental aquí el hecho de quién la convoca y regula. Hablamos de un Tribunal Electoral, que de aprobársele los poderes que persigue, será omnipotente y estará politizado. ¿Qué clase de regulación tendría una Constituyente así? Todo estará en manos de "las norma que rijan la convocatoria respectiva". No quiero ni pensar en el posible contenido de éstas.
El cuarto párrafo de la propuesta coarta el trabajo de la Constituyente y la convierte en una Asamblea de títeres bailarines al compás de la música de quienes ostenten el poder al momento de la convocatoria. El tenor es: "En ningún caso las actuaciones de la Asamblea Constituyente podrán interferir con el funcionamiento de los Órganos del Estado o con el de las demás entidades públicas creadas por la Constitución y la Ley" ¿Entendemos lo que esto significa? La Constituyente no podrá modificar ni una palabra de lo ya dicho acerca de los Órganos y demás instituciones del Estado; hasta las creadas por la Ley adquieren inmunidad absoluta. Este estipulado esconde una doble interpretación. Los inocentes pueden pensar que se refiere "a no afectarlos en el período vigente en que se da el acto de la Constituyente", los perspicaces vemos "una intromisión directa a través de una norma reguladora que le impedirá a la Constituyente tocar los Órganos y entidades del Estado".
Que no salgan ahora los defensores de la propuesta con el famoso "espíritu de la norma", porque el verdadero espíritu es éste: "una Constituyente a medias, manipulada y secuestrada por los ejes de poder político que detestamos; imposibilitada de reestructurar los poderes del Estado y sus dependencias; incapaz de generar una verdadera nueva Constitución y, por lo tanto, incapaz de darle nacimiento al nuevo país que queremos". Esta es la Constituyente que nos quiere regalar el presidente electo y su Patria Nueva.
(augustoi@expresionesamp.net)

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