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La construcción de la democracia panameña (I)


EN LA evolución de la democracia panameña pueden diferenciarse tres períodos: el primero, desde el nacimiento de la República hasta el golpe de estado de 1968; el segundo, del 11 de octubre de 1968 hasta el 19 de diciembre de 1989, cuando concluye el oscuro período de la dictadura militar; y, el tercero, a partir de la asunción del poder por Guillermo Endara, que había ganado ampliamente las elecciones de mayo de 1989, anuladas por los cuarteles, y que transcurre hasta el presente.
En el período de 1903 a 1968, vivimos en una seudo democracia. Los intereses políticos y económicos predominantes, más que los votos, determinaban quien ocupaba la presidencia. Casi todos los procesos electorales estuvieron señalados de fraude. Existe la opinión generalizada de que en ese lapso, tal vez, el único proceso electoral verdaderamente transparente fue el de 1956, presidido por Ernesto de la Guardia, en el que resultó vencedor el candidato de la oposición, Roberto F. Chiari.
Los partidos políticos que existieron hasta 1968, eran agrupaciones estrictamente electoralistas, que se agitaban con frenética actividad para las elecciones pero que, pasadas éstas, entraban en un prolongado letargo hasta los próximos comicios. La orientación ideológica de aquellos que competían, con opción de alcanzar el poder, no se diferenciaba mayormente. Hubo otras organizaciones partidistas, como el Partido Socialista, el Frente Patriótico de la Juventud y el Partido Demócrata Cristiano; pero nunca fueron factores de poder. Tuvimos, además, un partido feminista, de corta existencia.
A partir del derrocamiento del presidente Arnulfo Arias, en 1941, la Policía Nacional se convirtió en factor para determinar quien detentaba el poder. Con el coronel Remón Cantera a la cabeza, ella fue decisiva para perpetrar el fraude en las elecciones de mayo de 1948; para el famoso "recuento" de noviembre de 1949, que reconoció, después de año y medio, que el doctor Arnulfo Arias era quien las había ganado, e instalarlo en la presidencia; y, para, posteriormente, volver a derrocarlo en mayo de 1951.
En 1952, la Policía y un grupo importante de intereses políticos y económicos crearon la Coalición Patriótica Nacional, que "ganó", sucesivamente, las elecciones de 1952 y de 1956, primero, con el propio comandante de la Policía como candidato y, luego, con Ernesto de la Guardia.
En 1960, con el triunfo de Chiari, el poder se mueve hacia otro sector de la oligarquía panameña, pero, básicamente, nada cambia. Los intereses políticos y económicos dominantes, con "la simpatía" de la Policía, rebautizada como Guardia Nacional, seguían predominando. Los partidos eran asociaciones con fines puramente electorales. El pueblo sólo era actor circunstancial, cuando se le convocaba a votar, cada cuatro años. La "democracia electoralista panameña" transcurre, casi inalterable y bajo los mismos patrones, hasta 1968.
El arraigo electoral de Arnulfo Arias, que nunca decayó desde su primer triunfo en 1940, pues, desde entonces, siempre fue visto por el pueblo como la alternativa a los intereses políticos y económicos tradicionales, hermanados con los cuarteles, nuevamente lo lleva a la presidencia en las elecciones de 1968. A los once días, es derrocado, por esos mismos intereses que lo consideran un peligro. El golpe militar, desecha la Constitución y suprime los partidos políticos. La instauración de la dictadura militar suprimió todas las libertades y también cerró el primer ciclo de nuestra democracia, el formalista electoral que vivimos hasta 1968.
La suspensión de los partidos políticos se extendió hasta 1978. Los militares, que controlaban el poder decidieron crear un nuevo brazo político y así nació el PRD. También recuperaron la legalidad partidos que habían existido hasta 1968, pero todos, salvo el caso de la Democracia Cristiana, retomaron los mismos patrones electoralistas que los caracterizaban hasta 1968.
La percepción popular de los partidos es que éstos siguen siendo grupos electoralistas cuyo único interés es alcanzar el poder. Su notorio desprestigio, ha abierto paso a nuevas formas de participación política, no partidista. Importantes grupos de presión y de la denominada sociedad civil, con una actividad continuada han venido a llenar el vacío creado por la inercia de los partidos. Aunque esos grupos no compiten por el control del poder político, su influencia es cada día más importante para orientar a la población y formar opinión sobre aspectos relevantes para la vida de la nación.
La creación de espacios alternativos para la participación ciudadana es importante, y debe constituir un acicate para que los partidos cumplan el papel que les corresponde en la construcción de una sociedad democrática. Sin embargo, no se trata de sustituir unas formas de participación por otras. Lo que se necesita es que todos los actores sociales y políticos, cada uno desde su ámbito natural de actividad, contribuyan a crear una verdadera democracia. En Panamá, todavía, estamos lejos de tenerla.
divide su tiempo para tomar clases de teatro y de karate.
Entre sus pasatiempos favoritos están jugar con su hermanita Miranda, ver televisión y usar la computadora.
A juicio de Castañedas, las escuelas regulares muchas veces no son suficientes para estos niños, ya que ellos requieren de una estimulación pedagógica especial y temprana. "La inteligencia que no se cultiva y no se desarrolla, se pierde", destacó.
Por ello, es importante la detección a tiempo de niños con estas características.
Por otra parte, enfatizó que no hay ningún tipo de evaluación, ya que es sólo un centro de estimulación que complementa la educación.
Como docente asegura, que la mejor calificación que se puede tener es el buen aprendizaje, ese que no se olvida.
"Procuramos que los niños no estudien para el momento sino para toda la vida", añadió.
Para ella, la mejor metodolgía educativa que se puede tener es de calidad en vez de cantidad.

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