La contradicción panameña
Bajo este mismo título publicamos hoy la encuesta Latinobarómetro realizada en todo el sub continente y contrastamos en un resumen las opiniones latinoamericanas con las actitudes de los panameños. Frente a esto nos queda la preocupante sensación de que los nacionales estamos desarrollando rasgos esquizoides.
Por una parte más de la mitad de los panameños piensa que la Democracia es el único sistema con que se puede llegar a ser un país desarrollado, pero otro tanto estaría dispuesto a ser gobernado por un autócrata "que resuelva", dentro de este último grupo, el primer 38% se manifiesta abiertamente "no demócrata". Por otro lado, sólo un 24% de los panameños está satisfecho con la Democracia y, a pesar que sólo un 15% confía en los partidos políticos, un 51% estaría dispuesto a votar por uno de ellos.
En el ámbito económico no salimos mejor parados en el campo de la coherencia. Mientras un 41% piensa que la economía de mercado es el único sistema con que el país pudiera llegar a ser desarrollado, sólo un 15% está de acuerdo con la privatización de empresas estatales.
Con lo anterior deberíamos concluir que una abrumadora mayoría prefiere que las empresas de servicio público que han sido privatizadas sean estatales y, por ende, administradas por el Gobierno; pero, a la vez, sólo un magro 14% está satisfecho con la gestión gubernamental. Si a eso le sumamos que sólo México tiene una mayor proporción de personas que considera lícito no pagar impuestos, tenemos un perfil realmente preocupante.
Cuando vamos al campo personal y extrapolamos la percepción con respecto al país y al mundo vemos que, aunque más del 70% de los panameños piensa que les irá mejor en el futuro, sólo un 18% considera que el país va por buen camino y un casi insignificante 16% opina que el mundo va bien. Es inexplicable cómo nos podrá ir mejor en el ámbito personal si el país y el mundo van rumbo al despeñadero.
Nuestra conclusión al leer el informe completo es que, a pesar de todos estos sentimientos ambiguos, los panameños están dispuestos a darle una última oportunidad a su clase dirigente.
Si el próximo Gobierno dirige al país con sensatez, honradez y valentía, los panameños renovarán su fe en la democracia y la economía de mercado; si se les defrauda se abrirá el camino para un Chávez o cuidado que un Gálvez.
Debe desarrollar una campaña comunicativa sobre la situación de los desplazados enfatizando su calidad de población civil, no combatiente ni asimilable a ninguna de las partes en el conflicto
El Estado panameño debe garantizar el respeto por parte de todas las autoridades nacionales y locales, elegidas o designadas, de los principios de igualdad y no discriminación a los desplazados internos, para evitar situaciones de rechazo.
El Estado panameño en coordinación con el Estado colombiano, debe documentar a los desplazados, tomando en cuenta la experiencia de varios países de la región y la cooperación de las organizaciones con experiencia en esta tema.
El Estado debe fortalecer la presencia y coordinación del sector internacional para compartir y coordinar programas eficaces de atención que permitan soluciones coherentes y duraderas. (CIDH, 2001)
Por una parte más de la mitad de los panameños piensa que la Democracia es el único sistema con que se puede llegar a ser un país desarrollado, pero otro tanto estaría dispuesto a ser gobernado por un autócrata "que resuelva", dentro de este último grupo, el primer 38% se manifiesta abiertamente "no demócrata". Por otro lado, sólo un 24% de los panameños está satisfecho con la Democracia y, a pesar que sólo un 15% confía en los partidos políticos, un 51% estaría dispuesto a votar por uno de ellos.
En el ámbito económico no salimos mejor parados en el campo de la coherencia. Mientras un 41% piensa que la economía de mercado es el único sistema con que el país pudiera llegar a ser desarrollado, sólo un 15% está de acuerdo con la privatización de empresas estatales.
Con lo anterior deberíamos concluir que una abrumadora mayoría prefiere que las empresas de servicio público que han sido privatizadas sean estatales y, por ende, administradas por el Gobierno; pero, a la vez, sólo un magro 14% está satisfecho con la gestión gubernamental. Si a eso le sumamos que sólo México tiene una mayor proporción de personas que considera lícito no pagar impuestos, tenemos un perfil realmente preocupante.
Cuando vamos al campo personal y extrapolamos la percepción con respecto al país y al mundo vemos que, aunque más del 70% de los panameños piensa que les irá mejor en el futuro, sólo un 18% considera que el país va por buen camino y un casi insignificante 16% opina que el mundo va bien. Es inexplicable cómo nos podrá ir mejor en el ámbito personal si el país y el mundo van rumbo al despeñadero.
Nuestra conclusión al leer el informe completo es que, a pesar de todos estos sentimientos ambiguos, los panameños están dispuestos a darle una última oportunidad a su clase dirigente.
Si el próximo Gobierno dirige al país con sensatez, honradez y valentía, los panameños renovarán su fe en la democracia y la economía de mercado; si se les defrauda se abrirá el camino para un Chávez o cuidado que un Gálvez.
Debe desarrollar una campaña comunicativa sobre la situación de los desplazados enfatizando su calidad de población civil, no combatiente ni asimilable a ninguna de las partes en el conflicto
El Estado panameño debe garantizar el respeto por parte de todas las autoridades nacionales y locales, elegidas o designadas, de los principios de igualdad y no discriminación a los desplazados internos, para evitar situaciones de rechazo.
El Estado panameño en coordinación con el Estado colombiano, debe documentar a los desplazados, tomando en cuenta la experiencia de varios países de la región y la cooperación de las organizaciones con experiencia en esta tema.
El Estado debe fortalecer la presencia y coordinación del sector internacional para compartir y coordinar programas eficaces de atención que permitan soluciones coherentes y duraderas. (CIDH, 2001)