La corrupción
La libertad de expresión debe ser reconocida, amparada y garantizada a todos los periodistas como personas idóneas para manejar la información, y no por ello deben ser perseguidos ni ultrajados al punto que se les margine con el hecho de negársele la noticia. Sin darnos cuenta que caemos en un grave error al irrespetar el derecho humano que posee cada individuo.
Cuando se tergiversa el mensaje damos un matiz equívoco a la información, presentando los hechos a nuestra conveniencia sin importar qué pueda pensar el ciudadano receptor del mensaje. Este pequeño detalle mantiene a la población sumergida en el caos de la corrupción por interpretarse como toda acción y efecto de corromper o corromperse, sobornar a cualquiera persona de manera alterada y trastocada.
Es ese fenómeno uno de los enemigos más grandes de los gobernantes y políticos del país, ya que permite el despilfarro económico como la malversación de fondos del Estado y el aprovechamiento del cargo o puesto que ocupa una persona en determinado momento.
Se debe resaltar que no es sólo un problema de gobierno, sino también de los empresarios, lo que nos lleva a la conclusión de que todo el que participe de este negociado obtiene ganancias.
Mediante este escrito convocamos a los periodistas de acuerdo con su profesión a emitir un mensaje objetivo, real y realizando críticas a través del medio de comunicación con el que se relacionen para que orienten a las personas en cuanto a este apremiante percance perjudicial, ya que es el ciudadano quien obtiene beneficios.
El profesional debe optar por principios éticos, pues los mismos deben permanecer siempre al servicio de la verdad, justicia y los derechos de los pueblos, sumados con los ideales de perfeccionamiento y el avance de la sociedad.
Cuando se tergiversa el mensaje damos un matiz equívoco a la información, presentando los hechos a nuestra conveniencia sin importar qué pueda pensar el ciudadano receptor del mensaje. Este pequeño detalle mantiene a la población sumergida en el caos de la corrupción por interpretarse como toda acción y efecto de corromper o corromperse, sobornar a cualquiera persona de manera alterada y trastocada.
Es ese fenómeno uno de los enemigos más grandes de los gobernantes y políticos del país, ya que permite el despilfarro económico como la malversación de fondos del Estado y el aprovechamiento del cargo o puesto que ocupa una persona en determinado momento.
Se debe resaltar que no es sólo un problema de gobierno, sino también de los empresarios, lo que nos lleva a la conclusión de que todo el que participe de este negociado obtiene ganancias.
Mediante este escrito convocamos a los periodistas de acuerdo con su profesión a emitir un mensaje objetivo, real y realizando críticas a través del medio de comunicación con el que se relacionen para que orienten a las personas en cuanto a este apremiante percance perjudicial, ya que es el ciudadano quien obtiene beneficios.
El profesional debe optar por principios éticos, pues los mismos deben permanecer siempre al servicio de la verdad, justicia y los derechos de los pueblos, sumados con los ideales de perfeccionamiento y el avance de la sociedad.