default

La corrupción escondida en la anticorrupción


La conducta del Wolfowitz, más que un golpe desvastador a la anticorrupción, es la decantada expresión de ese baile de máscaras en que se ha convertido la llamada "lucha contra la corrupción".
El daño que le está causando a la institucionalidad internacional es enorme; pero, por encima de todo, a unos principios que ahora pareciera que existen solo para ser vulnerados.. por los privilegiados: ¿Será que los doscientos mil dólares anuales de la "amiga" son irrelevantes, o es que el conflicto de intereses no llega a esos niveles, o será que ese no es un escándalo como lo pudiera ser en otras partes donde los gobernantes de turno se indigestan con los dineros de los pobres? En fin, ¿será que "moralmente" las elevadas responsabilidades del personaje, le dan derecho a esas pequeñas libertades?
Y en medio de todo esto, ¿dónde está Transparencia Internacional? No he visto las espectaculares ruedas de prensa o los largos comunicados. Me pregunto también, ¿dónde están los francotiradores de la ética que, agazapados en los confortables edificios de los multilaterales, disparan despiadadamente a todo aquel que ose transgredir lo que ellos consideran transgredido?, y se dedican a predicar por el mundo su ética wolfowitziana con jugosos "honorarios" y grandes comodidades. Entonces, ¿se quedaron solos los de la verdadera sociedad civil, esos que sufragan y sufren esos desmanes?
Realmente, el lastimoso espectáculo del Banco Mundial y sus implicaciones llaman a una profunda reflexión y obligan a abrir sin demoras un muy amplio debate sobre una nueva y realista estrategia anticorrupción. Es necesario articular las nuevas propuestas desde otra arquitectura estructural y conceptual, lo que implica redefinir desde criterios básicos hasta: ¿Quién debe asumir esa responsabilidad? ¿Cómo se van a asignar los recursos y bajo qué criterios? Y, sobre todo, sustentar las nuevas propuestas sobre indicadores de impacto que midan, con datos duros, los avances y
o retrocesos obtenidos, dejando de lado esa subjetividad que tanto daño ha causado; y de esta manera recapturar esa confianza perdida, indispensable para seguir adelante. Afortunadamente, todo no está perdido porque hay gente muy valiosa en esas instituciones, y fuera de ellas, que vienen clamando por estos cambios desde hace tiempo: Esta es la gran oportunidad.
Los destrozos son enormes y el tiempo acosa, porque las señales de alarma que se han multiplicado en los últimos tiempos muestran con toda crueldad que el mal, el más grave, como muchos aseguran, no está tanto en los bananales del subdesarrollo, sino en la llamada ilustración y sus acólitos oenegesianos, y eso es realmente una perversión que nos coloca a todos más allá del precipicio.
Por otro lado, indicó que los orates también han tomado la casa como dormitorio, por lo que dentro de ésta se puede observar un colchón y gran cantidad de desperdicios.
Los vecinos han solicitado a los dueños de la propiedad que coloquen una cerca, pero los esfuerzos han sido en vano. La vivienda continúa sin puertas, ni ventanas que puedan impedir el paso de delincuentes.
Palacios está alarmado porque en cualquier momento él o su familia podrían ser víctimas de malhechores que encontrarían fácilmente refugio en ese lugar.


De acuerdo con Eliécer Barsallo, coordinador de corregidurías de la Alcaldía de Panamá, mediante llamadas telefónicas de personas afectadas o a través de los inspectores que trabajan para esta institución, ellos pueden percatarse de la falta de mantenimiento de estas viviendas que permanecen deshabitadas.
Luego, a través de los jueces de aseo se les manda una citación para que le den el mantenimiento respectivo a las viviendas.
De no cumplir con la ley se les puede imponer multas que van desde B/.5 mil hasta B/.10 mil.
Barsallo manifestó que estas disposiciones están inscritas en el Decreto No.2025 sobre la basura y otros temas referente al ornato en la ciudad de Panamá.
En corregimientos como San Felipe y Santa Ana los viejos caserones también constituyen un peligro para los vecinos de estas estructuras.
Mientras que en San Francisco, una vivienda que se ha convertido en un problema para los residentes es la del ex dictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega, pues está y las autoridades no han explicado qué pasará con ésta.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América