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La Coyuntura


El resultado global de las elecciones del 2 de mayo echó las bases y perspectivas de cambios en las esferas partidistas. Si bien los comicios ubicaron al PRD y sus satélites en la cúspide del poder burocrático, la derrota del gobiernismo, sinónimo de cosecha por lo que sembraron en los últimos diez años, dejó más muertas que vivas tales cúspides partidocráticas, que no podrán curar sus fallas mediante convenciones presididas por los responsables.
La crisis general que hace tiempo viven la sociedad y el Estado panameños, hacía y hará de caldo de cultivo para que el pueblo comience a pensar en los nuevos horizontes de un sistema político distinto al que ha reinado hasta la fecha, caracterizado por el dominio absoluto de una partidocracia monopolizadora, cuyas facciones ya han venido ensayando la alternancia durante los últimos diez años, en el ejercicio bastardo del poder. Sin embargo, el electorado mayoritario, no inscrito en los partidos, asediado por la crisis generalizada, ha venido fortaleciendo paso a paso su descreimiento en los seudos gobiernos partidocráticos, y no está lejos de su última decepción. Esa franja no partidista ya no puede con la frustración en que vive, ni con el hambre que ya comienza a dolerle en el estómago.
Las personas sensatas del país (la mayoría) deben darse cuenta de la perspectiva que se tiene a la vista inteligente, aunque no muy cercana, del descrédito absoluto de los jerarcas, quienes hacia el futuro próximo no podrán continuar engañando a todo el mundo; es decir, a tirios y troyanos. Los restos de personas honradas que quedan todavía en los grupos partidocráticos aludidos, que hoy sufren de parálisis derrotista, deben actuar exigiendo una drástica renovación de sus cúpulas, para que vayan a las directivas personas comprometidas con la solución siquiera mediana de los problemas del país (desempleo, educación fracasada, salud popular, etc.). Es muy claro que el Lcdo. Guillermo Endara es el político que mejor puede aprovechar esta coyuntura que se avecina, pues goza de innegables simpatías populares. No lo digo por oportunismo, lo digo por ser la verdad.
En política, la oportunidad dura un minuto, y a veces un segundo, de manera que cuando no se actúa certeramente, ese minuto y ese segundo pasan hasta incomprendidos por uno mismo, y la oportunidad también ya ha pasado. No caben tampoco, las improvisaciones, ni los personalismos. Los grupos profesionales, las asociaciones cívicas, los trabajadores no corruptos y sectores semejantes bien podrían comenzar a ponerse de acuerdo, sin prisa, pero sin pausas, con exclusión de los sectores responsables de la crisis de los últimos años. No se piense que tenemos algún interés personal, en los planteamientos que formulamos. Siempre hemos estado del lado del pueblo, aunque éste jamás se haya organizado. Ya la edad no nos acompaña mucho para tan grandes esfuerzos, pero hemos decidido aprovechar nuestras energías en la labor periodística que hemos podido sostener en los dos últimos años, gracias a la benevolencia de El Panamá América, que ha propiciado esta frecuente conversación semanal con sectores masivos del pueblo. Ojalá podamos continuarla para exponer las verdades en que creemos.
Insistimos en que se advierten síntomas claros de la aproximación de la coyuntura señalada. No es cuestión de días, de semanas, de meses o de años. Todo depende, en última instancia, de la capacidad de aglutinamiento que tenga el pueblo, que puede llegar a percatarse de la situación crítica, cada vez más honda, en que estamos ya abiertamente, en los últimos diez años. Pueda que los sectores populares puedan y sepan aprovechar las próximas ocasiones, en beneficio general del país. El ejercicio del poder será siempre necesario, pero son los sectores populares los que deben garantizar la existencia de gobiernos que legítimamente actúen en pro de los intereses colectivos panameños. No hay otra vía. Como tanto se ha repetido: "Sólo el pueblo salva al pueblo"....profesionales, las asociaciones cívicas, los trabajadores no corruptos y sectores semejantes podrían comenzar a ponerse de acuerdo...

101 años de Panamá América

 
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