La credibilidad del MEDUCA
Los graves problemas que cada año enfrenta la educación oficial panameña son siempre los mismos: escuelas sin reparar y en alto riesgo para el alumnado por el pésimo y vergonzoso estado en que se encuentran buena parte de ellas; nombramientos y selección de profesores y maestros incompletos; además de las numerosas y previsibles deserciones al cargo por parte de educadores designados en áreas de difícil acceso, un tema que -por estos días- ocupa las noticias del sector.
A ese triste panorama hay que sumarle las infinitas explicaciones del ministro de Educación, Salvador Rodríguez, pero son excusas en las que nadie ya cree.
La crisis de credibilidad de la máxima autoridad del Ministerio de Educación (MEDUCA) es real, y será una herencia que tendrá que asumir el candidato presidencial que resulte ganador en estas elecciones. Una crisis agravada por las posiciones del responsable político del sector, pues el ministro Rodríguez ha sido incapaz de anticiparse con simple lógica administrativa a los típicos problemas (infraestructura escolar y organización docente) que cada año quedan expuestos a la opinión pública por estas fechas.
Pero la repetición es un mal no sólo del estudiantado panameño. Las autoridades del Ministerio de Ecuación repiten también sus fracasos cada año académico, pese a que ya tendrían que tener aprendida la lección de los problemas que suelen acumular, e inclusive tener listo un “plan B” para enfrentar los problemas de las vacantes en áreas de difícil acceso. Sin embargo, lo que sí se demuestran haberse aprendido de memoria, son las mismas explicaciones y excusas que repiten también todos los años.