default

La crisis de la crisis


Le parecerá muy extraño al lector que utilice esta repetición, que parece sin sentido. Sin embargo, puedo suministrar una explicación soportable. Estimo que hay, en el mundo actual, más de un país en el cual la crisis ha alcanzado tal nivel de dominio, que el observador tiene la impresión de que no hay manera de conjurar la crisis galopante que se sufre. Pienso, igualmente, que Panamá es uno de ellos.
Hace tiempo que he insistido en que la situación de crisis es tan absoluta o tan generalizada y profunda que no parece haber ninguna forma para iniciar siquiera un esfuerzo colectivo que empiece a concretar una esperanza de soluciones, de rectificaciones que podrían ser el comienzo de un esfuerzo general que parece imposible.
Como abogado de profesión, por muchos años, conozco bien las situaciones que han llevado a la Justicia panameña a permanecer, a vivir, en el estancamiento moral extraordinario, que estamos padeciendo. No hace mucho que por una quiebra no muy profunda, la organización denominada APEDE encabezó un movimiento de opinión que solicitaba la renuncia de las cabezas del Organo Judicial, lo que tuvo un apoyo bastante notorio en la especie de coro que suscitó ese llamado. Pero como ese llamamiento estuvo muy lejos de tener la fuerza social necesaria para obtener algún resultado, el asunto pasó al archivo del olvido.
Realmente, nuestro país se encuentra, desde hace unos 20 años, en un agravamiento de su crisis general, que no parece haber ninguna posición o esfuerzo que comience a curar las lacras notorias que padecemos.
No me he referido a la crisis de la crisis, para tener la pretensión de "acuñar el decir". Pero a las cosas alarmantes e insólitas hay que buscarlas denominaciones que se aproximen a su espantosa realidad. Sin embargo, no me interesan las pretensiones lingüísticas, que no tengo. Pienso que alguna que otra medida podría tener algún efecto benéfico, para ver si algún día el país comienza a salir del estanque de fracaso y putrefacción en que se encuentra. Pero estoy seguro de que las "comisiones" que acostumbran a nombrar, o los "juramentos sagrados" que a veces se han hecho colectivamente para sanear algunas manifestaciones extremas de nuestra problemática, nunca alcanzarán más que el desaliento de sus "iniciadores". Yo tampoco tengo la receta maravillosa.
Sé que en Panamá hay profesionales nacionales y extranjeros que en sus acertados artículos periodísticos, señalan perspectivas y caminos. Pero no pasamos de ser voces aisladas, que como dice el latinajo, son "vox clamantis in desertum".
El método de la curación de nuestro país creo que merece que algunas de las mentes brillantes y sabias que tenemos (no me refiero al "club de cerebros") lleven a cabo y experimenten el ensayo de reunirse en grupos de afinidad de conocimientos, y pensar que toda la población podría beneficiarse, al menos de un examen del problema nacional de su actividad profesional, para que poco a poco vayamos formando algo así como una sociedad de expertos, que hagan el esfuerzo de analizar, sin concesiones, las extremas deformaciones y fracasos colectivo que estamos alcanzando, para que siquiera dispongamos de algunas opiniones sensatas que expongan sus criterios sobre la negra realidad que estamos viviendo, sin que nuestros intelectuales hagan algo serio para beneficio del país.
Estimo que nuestra intelligentsia puede brindarnos a todos un panorama general del que sólo por la propuesta de soluciones, ya nos permita iniciarnos en la "ilusión" de que nuestros graves problemas colectivos, hoy sin ninguna solución en perspectiva, al menos tengan una brisa refrescante, para entender realmente lo que desde hace varias décadas sucede en Panamá, dado los extremos que nos agobian, sin esperanza alguna.
Por su parte, la Ley No. 34 (del 15 de diciembre de 1949) que reglamenta los símbolos patrios permite en su artículo 8 a toda persona o institución adorne balcones y recintos durante las festividades patrias.
Un informe de la Comisión Nacional de Desfiles Patrios 2006, señala que en posición vertical de la bandera, la estrella azul debe quedar en la parte superior y del lado izquierdo de quien la observa; el cuadro azul quedará a la derecha.
Mientras que en forma horizontal, la estrella azul debe aparecer en la parte superior y del lado izquierdo de quien la observa.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América