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La CSS envuelta en politiquería


La misión y las metas de la CSS están fundamentadas en los servicios médicos y hospitalarios que esta institución debe prestar, y en el sentido de responsabilidad para con los asociados. Su deber básico consiste en despachar de modo expedito, medicamentos de la más alta calidad a los asegurados y a sus dependientes, en actuar de modo eficiente al momento de proporcionar los servicios médicos y hospitalarios; también la CSS tiene la obligación de agilizar los pagos correspondientes a sus deberes prestatarios, sobre todo a los beneficiarios por vejez y muerte, y de los fondos complementarios.
El actual Director General de la CSS se atrevió a afirmar (programa Enfoque, Canal 4 T.V., domingo 23 de julio del 2000), que esta institución ha invertido gran parte de su riqueza en la adquisición de bonos del Estado, aproximadamente 235 millones de Balboas, que también se han invertido alrededor de 35 millones en letras del Estado. Por tal motivo, me atrevo a decir que la CSS ha sido convertida en una institución financiera, que sus propósitos y fines fundamentales han sido lanzados por la borda por directivos aventureros, cuyas metas, a todas luces, es la consecución de ganancias a largo plazo poniendo en juego los capitales o cuotas aportados por los trabajadores y los patronos honestos a través de los años.
Siguiendo esta misma línea argumentada, digamos que tales inversiones no son otra cosa que una forma muy sutil de "malversación" y distracción de grandes capitales, que han sido confiados a ellos como representantes de los asegurados en la Junta Directiva de la CSS, más aún, que los directivos de la primera institución de seguridad social en el país están promoviendo a través de su conducta, una descarada injusticia social, ya que a los asegurados se les despoja de sus derechos a obtener los beneficios inalienables mencionados arriba. Así, como consecuencia de esta situación, nos atrevemos a afirmar que los directivos pusilánimes seguramente obedecen a los intereses del gobierno central, y nada más.
Es incomprensible para la mayoría de los asegurados que los sucesivos gobiernos de los últimos 40 años se hayan convertido en deudores empedernidos de la CSS, puesto que inmediatamente después de su inauguración proceden a dar un "zarpazo de bienvenida" a los fondos de la institución por medio de inversión de sus capitales de bonos y letras del Estado. Estos son actos lesivos a los intereses de los asegurados, y como consecuencia de ello, se producen muertes por falta de la adecuada y pronta atención hospitalaria; también porque los asegurados no logran obtener de manera expedita los medicamentos requeridos.
El enfoque de las obligaciones de cada nuevo director general de la CSS es, en cierta forma, un corolario de la poderosa influencia que ejercen los miembros de la junta directiva sobre cada una de sus fallidas decisiones individuales. Los directores generales -incluyéndose a don Juan-, no siempre sabían lo que iban a encontrar, ni a lo que se iban a enfrentar, pero la mayoría de ellos tarde o temprano, fueron claudicando, y se marcharon, sin embargo.
Algunos de los directores generales de la CSS ingresaban e iniciaban sus labores bajo la aureola de líderes defensores de los derechos e intereses de los asegurados, luchaban para que éstos obtuviesen sus medicamentos y los servicios médicos de modo expedito, y eran abiertos partidarios de la construcción de nuevas y confortables infraestructuras hospitalarias. Cuando don Juan llegó a la Dirección General de la CSS, luego de un dilatado período de pujas y repujas y de la inquebrantable presión de los grupos sindicales, el poder Ejecutivo se sintió desasosegado. Los residentes del "Palacio de las Garzas" establecieron las reglas del juego, y forjaron una especie de "luna de miel" entre ambas partes, que pareciera está llegando a su final. No cabe la menor duda de que una de las condiciones impuestas a don Juan fue la conversión de 270 millones de balboas de la CSS en Bonos y Letras del Tesoro Nacional.
A raíz de los despojos de su riqueza, preguntamos, ¿acaso no ha sido reducida al mínimo la capacidad de la CSS para cumplir con sus obligaciones? ¿Acaso no se están desvaneciendo los servicios y las prestaciones de la CSS para con los jubilados y pensionados? Las inversiones obligadas e impuestas a la CSS por el Ejecutivo constituyen una prueba fehaciente de que la institución está sujeta al riguroso control del gobierno central. La intención de aniquilar el más valioso activo de los trabajadores panameños se ejecuta de manera sutil, pero inhumana, para lograr su destrucción definitiva, tal como ocurrió recientemente en otras instituciones de servicio público.

101 años de Panamá América

 
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