La cuenta la pagaremos todos
L a poca seguridad en las calles es, en este momento, la peor amenaza a la inversión extranjera en la adquisición de nuevas residencias. Si ahora le sumamos los cierres de vías y el vandalismo causado por los trabajadores con su consecuentes efectos negativos en toda la actividad comercial y turística, el globo de la prosperidad se comenzará a desinflar más rápido de lo esperado.
Paradójicamente, esa nueva actividad conocida como el "boom inmobiliario" es lo que ha reducido el gran desempleo que existía en el país y ha logrado que los gremios de trabajadores, en especial el SUNTRACS, se hayan beneficiado aumentando a cifras record su membresía y logrando conquistas impensables en mejoras salariales y mejores condiciones laborales.
Entonces, las preguntas que me hago son: ¿Por qué algunos de sus líderes quieren formar el caos y promover la desestabilización en el país? ¿Para qué matar la gallina de los huevos de oro cuando sus agremiados están mejor que nunca? ¿Por qué afectar el potencial de crecimiento en el propio sector de la economía?
La respuesta está en la naturaleza misma del hombre, no importa en qué nivel social se encuentre o qué casta pertenezca cuando logra alcanzar sus mayores metas, ambiciona el poder político; se exacerba el ego, se siente poderoso y prepotente. Si adicionalmente se cuenta con un pie de fuerza, capacidad económica, un descontento general en la población y se logra la atención constante de los medios de comunicación, las posibilidades de obtener una ganancia política personal es muy grande.
Todo lo anterior estaría bien si las intenciones fueran lograr esas metas por la vía que la mayoría de los panameños hemos escogido, pero para mí está claramente definido por los propios líderes del movimiento sindical que este cambio debe ser radical y por la vía directa. Desean cambiar el actual sistema democrático y sus instituciones a base de crear inestabilidad política sin importarles el daño físico a otros ciudadanos y el deterioro a la economía nacional.
El Gobierno pareciera que no estaba preparado para hacerle frente a esta situación y la fuerza antidisturbios lució muy mal el pasado 13 de febrero ante el embate de los grupos de manifestantes. Era obvio que estaban previamente apertrechados con llantas, piedras, gasolina y un plan de acción, lo cual hace más preocupante el panorama futuro.
Si lo actuado fue sólo un ensayo para cuando abran los colegios y se caldee la contienda electoral, recomiendo irnos preparando para una larga batalla. La cuenta al final como de costumbre, la pagaremos todos los ciudadanos.