La cultura como agente de cambio
Uno de los factores más importantes para toda sociedad resulta ser la cultura. Para contribuir a comprender de una forma más atinada nuestro ensayo, es preciso definir qué es cultura y qué es ser agente de cambio. La cultura es todo lo que hacemos, es todo lo aprendido a través de la socialización, es el comportamiento que se refleja a través de las tradiciones, costumbres, idiosincrasia, etc. y que surge en la medida que las sociedades evolucionan; por lo tanto, es una expresión cambiante, a la vez que es interdependiente, es un reflejo de la estructura económica y permite a los individuos miembros de una sociedad diferenciarse de los ajenos, identificarse con los propios, llevando de esa manera a la formación de una conciencia individual y social.
El tema que hoy nos alude "La cultura como agente de cambio", encierra características específicas en la formación de nuestra Nación y una de ellas ha sido el papel que han jugado lideres de grupo que nos han conducido a lo largo de nuestra historiografía. No obstante, es importante señalar a los escritores, intelectuales y artistas; elite que ha contribuido en el desarrollo de nuestra identidad.
Se preguntarán qué tiene que ver los escritores, intelectuales y artistas con el tema en referencia? La respuesta es sencilla para el líder agente de cambio o simplemente el ciudadano renovado de este siglo y es que ellos -sin excepción de los tradicionales: políticos, militares, etc.- son los que han inducido a la humanidad a los grandes cambios que se han suscitado -ello sin desmeritar a otros-. Lo cierto es que la cultura influye de manera directa e indirecta en nuestro sistema que es el Estado, gobierno, en las tendencias económicas e ideológicas, sociales, etc.
Podemos citar el surgimiento en Florencia, Italia, del Renacimiento que se revistió por el resurgimiento de la belleza, un ejemplo claro de ello fueron las obras de Dante, Bocaccio, etc.; la explosión del liberalismo francés en los siglos XVII y XVIII en donde la elite -escritores, intelectuales y artistas- nutrieron a nuestros pensadores hispanoamericanos y así vislumbraron el modelo de cultura a imitar.
En el marco de la Segunda Guerra Mundial, las posiciones culturales evolucionaron y ciertas facetas modernas de la pintura tales como el impresionismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el dadaismo, el surrealismo; que nacieron en rápida sucesión, cimentaron hitos en la cultura, tal es el caso de Picasso con su obra la Guernica que refleja una crítica a la guerra civil española.
Panamá no ha sido la excepción, y podemos ver como connacionales a finales del siglo XIX e inicios del XX establecieron la búsqueda de nuestra identidad. Con el devenir de la República, sus obras tendrían un denominador común y es ese sueño frustrado y las desdichas que conllevó la relación panameño-norteamericana, es decir, esa ira por un pueblo expoliado por la presencia extranjera.
El trabajo de cada uno de los escritores, artistas, intelectuales, etc. sembraron cambios en cada una de sus generaciones. Las obras de Ricardo Miró, Amelia Denis de Ycaza, Ana Isabel Illueca, Mario Augusto Rodríguez, Rogelio Sinán, Manuel F. Zárate, Diana Morán, Roberto Lewis, Alfredo Sinclair, Raúl Vásquez, Rubén Blades; son una muestra de la lucha hacia cambios políticos, económicos, sociales, en nuestra nación. Para un estudio posterior, sería muy interesante abordar la obra de cada uno de ellos y realizar un análisis prospectivo de los mismos.
El tema que hoy nos alude "La cultura como agente de cambio", encierra características específicas en la formación de nuestra Nación y una de ellas ha sido el papel que han jugado lideres de grupo que nos han conducido a lo largo de nuestra historiografía. No obstante, es importante señalar a los escritores, intelectuales y artistas; elite que ha contribuido en el desarrollo de nuestra identidad.
Se preguntarán qué tiene que ver los escritores, intelectuales y artistas con el tema en referencia? La respuesta es sencilla para el líder agente de cambio o simplemente el ciudadano renovado de este siglo y es que ellos -sin excepción de los tradicionales: políticos, militares, etc.- son los que han inducido a la humanidad a los grandes cambios que se han suscitado -ello sin desmeritar a otros-. Lo cierto es que la cultura influye de manera directa e indirecta en nuestro sistema que es el Estado, gobierno, en las tendencias económicas e ideológicas, sociales, etc.
Podemos citar el surgimiento en Florencia, Italia, del Renacimiento que se revistió por el resurgimiento de la belleza, un ejemplo claro de ello fueron las obras de Dante, Bocaccio, etc.; la explosión del liberalismo francés en los siglos XVII y XVIII en donde la elite -escritores, intelectuales y artistas- nutrieron a nuestros pensadores hispanoamericanos y así vislumbraron el modelo de cultura a imitar.
En el marco de la Segunda Guerra Mundial, las posiciones culturales evolucionaron y ciertas facetas modernas de la pintura tales como el impresionismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el dadaismo, el surrealismo; que nacieron en rápida sucesión, cimentaron hitos en la cultura, tal es el caso de Picasso con su obra la Guernica que refleja una crítica a la guerra civil española.
Panamá no ha sido la excepción, y podemos ver como connacionales a finales del siglo XIX e inicios del XX establecieron la búsqueda de nuestra identidad. Con el devenir de la República, sus obras tendrían un denominador común y es ese sueño frustrado y las desdichas que conllevó la relación panameño-norteamericana, es decir, esa ira por un pueblo expoliado por la presencia extranjera.
El trabajo de cada uno de los escritores, artistas, intelectuales, etc. sembraron cambios en cada una de sus generaciones. Las obras de Ricardo Miró, Amelia Denis de Ycaza, Ana Isabel Illueca, Mario Augusto Rodríguez, Rogelio Sinán, Manuel F. Zárate, Diana Morán, Roberto Lewis, Alfredo Sinclair, Raúl Vásquez, Rubén Blades; son una muestra de la lucha hacia cambios políticos, económicos, sociales, en nuestra nación. Para un estudio posterior, sería muy interesante abordar la obra de cada uno de ellos y realizar un análisis prospectivo de los mismos.