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La cultura de trabajo


Pero hay un camino posible. Hay que buscarlo en un proyecto serio de país que tome como eje fundamental recuperar la cultura del trabajo. Y esto debe abarcar desde el más humilde obrero hasta los máximos dirigentes del país.
Panamá se fundó en esta cultura y fue un país pujante. Hoy no lo es, pero puede volver a retomar ese camino si se elabora un serio proyecto productivo que le dé prioridad al trabajo y la industria nacional como ejes del desarrollo que nos permita salir de este atolladero, que ya es una recesión económica.
El objetivo de los funcionarios que conducen el país, elegidos por el voto popular, de los dirigentes empresarios y trabajadores debe apuntar hacia un objetivo: revertir el nivel récord de desempleo y las caídas en la producción industrial, el consumo, las ventas y las inversiones. Hoy se nos impone como regla de oro el déficit cero. Estamos de acuerdo con esto, porque es ilógico pensar que una empresa gaste más de lo que obtiene como ingresos. El país tampoco puede hacer eso. Pero como una industria no se sostiene sólo con cuentas equilibradas, sino también con proyectos, nuevos productos, imaginación aplicada a su desarrollo, entendemos que se debe trasladar este esquema a la República. Con esto queremos decir que no hay país que pueda desarrollarse y crecer sólo manteniendo sus cuentas en orden. Tiene que existir un verdadero proyecto industrial y de desarrollo productivo. Un país que pretende realmente revertir una crisis como la que vive actualmente Panamá no puede hacerlo sin pensar casi obsesivamente en volver al crecimiento.
Hace ya casi veinte meses que la economía del país está en desaceleración. No se puede esperar mucho tiempo más. En un principio, la actual conducción económica parecía tomar el eje productivo como motor para revertir la crisis. Pero las promesas sólo quedaron en palabras y se volvió al esquema del ajuste sobre ajuste. Entendemos que este esquema está agotado. No hay salida de la crisis sin crecimiento. La elevada presión que soportan las empresas panameñas y las imperfecciones de su mercado interno en el que se les plantea competir, enfrentándose a productos importados ofrecidos a precios irrisorios, que provienen del contrabando, el "dumping" y la fabricación en países con mano de obra esclava, deja a la industria nacional virtualmente fuera de un escenario que, por lógica y por derecho, le es naturalmente propio.
Por eso es que insistimos en la necesidad de una verdadera concertación política para lograr la refundación de un país que siente sus bases sobre un sólido aparato productivo, que permita a sus ciudadanos recuperar la dignidad a través del trabajo, como paso indispensable para que el país pueda reinsertarse exitosamente en una economía mundial altamente competitiva.
Toda nación que pretenda crecer y darle mayor bienestar a sus ciudadanos necesita una red sólida de industrias, y pequeñas y medianas empresas, fuentes genuinas para desarrollar un modelo económico exitoso, que priorice la producción nacional y el trabajo como ejes fundamentales para impulsar la recuperación de la economía nacional. La crisis se puede revertir si apostamos a recuperar la verdadera cultura del trabajo. No podemos dejarnos ganar por la desesperanza.


101 años de Panamá América

 
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