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La Cumbre de Washington


El 22/10/2008, el presidente Bush anunció la realización de una Cumbre con los líderes del G-20 -comprende a los países que constituyen el 80% del PIB mundial-. España participó por invitación de Francia.

En ‘¿Otro Bretton Woods?’, dije: "La Cumbre del 15 no solucionará los múltiples problemas del sistema financiero internacional, entre ellos, que la mayor parte de los instrumentos diseñados en Bretton Woods están en crisis o han desaparecido del todo".

Sabía que en tan corto período de tiempo -entre discursos y análisis utilizaron menos de 240 minutos-, era imposible diseñar un nuevo sistema financiero internacional. Sin embargo, esperaba que se aprobasen medidas concretas en torno a la regulación global de los mercados financieros, ya que la regulación a nivel nacional es insuficiente.

Expresé que la Cumbre que se realizaría durante el 14 -cena de inauguración- y 15 de noviembre en Washington, no se parecería en nada a la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, efectuada en 1944: casi tres años de intensas negociaciones entre Keynes y White, una reunión preliminar de quince países en Atlantic City y tres semanas de trabajo de las delegaciones de cuarenta y cuatro países, fue necesario para lograr los Acuerdos de Bretton Woods.

En 1944, asistieron los 44 países que constituirían la ONU; mientras que de la Cumbre de Washington fueron excluidos más de 150 países con peores problemas que los del G-20, ya que están sufriendo dos crisis: la económica y la alimentaria.

Presionado por Bush, el G-20 reiteró la necesidad de defender la libertad de los mercados e indicó que se debe evitar levantar cualquier barrera proteccionista en los próximos doce meses. Además, quiere alcanzar un principio de acuerdo en la ronda de liberalización comercial de Doha, que está paralizada. Es preocupante que pretendan resucitar la Ronda de Doha, buscando nuevos acuerdos de rebajas de aranceles antes de fin de año. Esto implica que el resto de los países no podrá garantizar su soberanía alimentaria, mientras EE.UU. y la Unión Europea continuarán con sus políticas proteccionistas.

Escribo el 16/11/2008; la última información de la deuda pública norteamericana es del 13/11/2008: 10.6 billones de dólares (10.6 trillones de dólares, en la terminología anglosajona). En 44 días, ha aumentado en más de medio billón de dólares. Así es como EE.UU. se mantiene a flote, pero ¿y el resto de los países?

Los países pobres son los más afectados y no han tenido voz ni voto. Es impostergable realizar un nuevo Bretton Woods, una conferencia donde asistan todos los países que integran las Naciones Unidas, ya que como expresó su secretario general, Ban Ki-Moon: "La crisis financiera puede llegar a convertirse en una crisis humanitaria si no actuamos".

castroeducacion@yahoo.es

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