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La vía de Santiago a David


Aquello es un lamentable desastre, sobre todo en su sección más peligrosa, la que zigzaguea desde Santiago y San Félix, por la cima de la Cordillera Central de Veraguas, Chiriquí y la comarca Ngöbe Buglé, en medio de densa neblina, lluvia y oscuridad, flanqueada por precipicios y sin señalización de respaldo. La vía de dos carriles, uno de ida y otro de venida, fue reconstruida por la presidenta Mireya Moscoso. Bajo su mandato, se ensancharon con un carril adicional, especial para rebasar vehículos pesados, algunos puntos críticos, que resultaron en útil desahogo y ahorraron vidas.

Cuatro años después, el sostenido cruzar de brazos ha cobrado caro al estado de la vía, en términos de deterioro. La vía presenta enormes hundimientos y fracturas en telaraña, que se aparecen repentinamente, sin aviso de advertencia, haciendo caer como en una trampa a los conductores desprevenidos, provocando la pérdida de control del vehículo. Al gobierno actual de Martín Torrijos, aunque le sobre el dinero, acumule superávit y rompa cada mes su propio récord de recaudaciones, no le queda tiempo para repararla. Si le hubiera dado un mínimo de mantenimiento, no estuviera en el estado calamitoso que ahora se encuentra, lista en gran parte para ser reconstruida por completo.

Corresponderá hacer el trabajo al futuro gobierno, que emerja de las próximas elecciones. Ojalá todos los candidatos presidenciales se comprometan no sólo a repararla, sino a hacerla a cuatro carriles. Las comunidades aledañas y la bella y extensa franja playera del Oriente chiricano aguardan por descubrir al resto del país y al mundo ese tesoro escondido y sin par, que llevará riqueza y esperanza a zonas hoy pauperizadas, pero plenas de gente buena y trabajadora.

101 años de Panamá América

 
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