La democracia en Iraq
El pueblo iraquí ha desafiado a los terroristas y a los derrotistas. El pasado domingo concurrió masivamente a las urnas para darse por primera vez un gobierno representativo, electo democráticamente, en donde el pluralismo y la certeza de que nadie tendrá una mayoría absoluta, convocará a la búsqueda de consenso y la unidad nacional.
La finalidad del terrorismo es la de controlar la conducta del adversario.
El estoicismo y la valentía con la que más de ocho millones de iraquíes, hombres y mujeres; árabes, kurdos y turcomanos; musulmanes chiítas y también, aunque en menor proporción, sunitas, así como cristianos, zoroastristas y mandeanos, concurrieron a votar en medio de la declaratoria de "Guerra a la Democracia" hecha por el terrorista foráneo Al Zarquawi, hace merecedor a ese pueblo del reconocimiento mundial.
A aquellos derrotistas que subestimaban la capacidad de los iraquíes para querer vivir y ejercer la democracia, les recordamos que el mundo occidental conoce las ideas de Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros filósofos griegos, gracias a los intelectuales musulmanes, judíos y cristianos de Al Alándaluz, esa España que rigieron los moros por más de ocho siglos, que los tradujeron a las lenguas modernas.
A aquellos que irrespetan la divinidad del pueblo árabe poniendo en duda su capacidad de vivir en un régimen de libertad en democracia, les decimos que ésta no es inferior a la de los latinoamericanos, los españoles o el resto de los europeos y al igual que éstos, el apoyo de potencias externas para sacudirse las tiranías de encima, no es causa de oprobio sino de agradecimiento.
Los iraquíes están tomando el futuro en sus manos. Con su voto le han arrebatado la iniciativa tanto a los terroristas como a los derrotistas. Se abre un nuevo capítulo en el Medio Oriente.
La finalidad del terrorismo es la de controlar la conducta del adversario.
El estoicismo y la valentía con la que más de ocho millones de iraquíes, hombres y mujeres; árabes, kurdos y turcomanos; musulmanes chiítas y también, aunque en menor proporción, sunitas, así como cristianos, zoroastristas y mandeanos, concurrieron a votar en medio de la declaratoria de "Guerra a la Democracia" hecha por el terrorista foráneo Al Zarquawi, hace merecedor a ese pueblo del reconocimiento mundial.
A aquellos derrotistas que subestimaban la capacidad de los iraquíes para querer vivir y ejercer la democracia, les recordamos que el mundo occidental conoce las ideas de Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros filósofos griegos, gracias a los intelectuales musulmanes, judíos y cristianos de Al Alándaluz, esa España que rigieron los moros por más de ocho siglos, que los tradujeron a las lenguas modernas.
A aquellos que irrespetan la divinidad del pueblo árabe poniendo en duda su capacidad de vivir en un régimen de libertad en democracia, les decimos que ésta no es inferior a la de los latinoamericanos, los españoles o el resto de los europeos y al igual que éstos, el apoyo de potencias externas para sacudirse las tiranías de encima, no es causa de oprobio sino de agradecimiento.
Los iraquíes están tomando el futuro en sus manos. Con su voto le han arrebatado la iniciativa tanto a los terroristas como a los derrotistas. Se abre un nuevo capítulo en el Medio Oriente.