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La democracia en medio de la pobreza


Se llevaron a cabo dos conversatorios entre la comunidad y los candidatos a representantes por el corregimiento de Veracruz donde resido. Ignoro quién los organizó, pero imagino que en ello tuvo que hacer la iglesia católica pues se encontraba el párroco, cuya presencia prestó un ambiente de serenidad y seriedad.
Estuve presente durante la duración del primer encuentro, pero parcialmente en el segundo debido a un cambio de reglas que trastornó el carácter inquiridor y abierto del anterior, pues alguien inventó que se eliminarían las interpelaciones y que en su lugar se hicieran las preguntas por escrito antes de su inicio. Por supuesto, que la última metodología hizo que se perdiera la dinámica e interés por el evento, lo que explicó las prematuras deserciones del público.
En esas elecciones, Veracruz contó con cerca de 7,500 electores que, con las abstenciones tradicionales, decidieron entre 12 candidatos; lo que nos indica que en la rebatiña de postulaciones al azar y de último minuto que algunos han escogido etiquetar como fiesta electoral, todos los colectivos presentaron sus cartas.
Debo resaltar que ninguno de los candidatos conocía la superficie ni los límites del corregimiento. Ello quedó claro ante respuestas donde incluían proyectos para áreas fuera de la jurisdicción así como a constataciones resultantes de preguntas que les hice a 8 de ellos. Hubo apenas uno que mostró coherencia y preparación en sus intervenciones, pero era obvio que no tenía apoyo político debido a la improvisación de su iniciativa y postulación por un colectivo que pataleaba por subsistir. Antes de seguir con la cuestión electoral debo describirles algunas características del corregimiento.
Veracruz, situado a menos de 7 kilómetros de la capital y con 12.8 km2., de superficie pertenece al distrito de Arraiján del que no guarda ninguna o muy poca comunión de intereses, cuenta con un paisaje que ofrece un inmenso potencial turístico. Registra una de las tasas de crecimiento más altas de la república, pese a la limitada capacidad actual de expansión urbanística debido, entre varias razones, a que colinda con la base de Howard.
Los ingresos de un importante número de familias dependen mayormente de las actividades directas o indirectas que genera la base estadounidense, de los empleos en la capital y en bastante menor grado, al voluminoso turismo nacional que acude en el verano y días de asueto a la Playa Venado, pues la explotación de ese recurso se ha hecho exclusivo a una quincena de comerciantes que se han apoderado, gratuitamente y con la palanca con que se maneja este país, de los espacios donde han montado sendos ranchos. Carece de escuela secundaria y el nivel de escolaridad se sitúa entre un 5 y 7 grado.
Es una de las comunidades que está viviendo el devastador impacto económico de la progresiva reducción en la citada base, como también una que enfrenta una creciente clientela de drogadictos, negocio que ha dado ocupación a ingreso fácil a unos cuantos que para nada les interesa un empleo. Las lujosas viviendas que hace pocos años no demoraban en ser ocupadas por los militares estadounidenses, quienes pagaban un alto alquiler y empleaban a veracruzanos en los trabajos domiciliarios, hoy muestran el letrero "se alquila o se vende".
El crecimiento de sus nuevas barriadas responde mayormente a una reciente ola migratoria del interior del país, notablemente de las tres principales zonas indígenas. Sus implantaciones no atienden a ningún orden urbanístico sino a una desordenada toma de tierras privadas o revertidas, de allí los grandes problemas de infraestructura que se traducen en la escasez de agua potable, toma ilegal del servicio eléctrico, ausencia de vías pavimentadas y aceras insalubres y pestilentes desagües y vaciado de detritos; por demás el desgobierno que vive la comunidad explica que sus arroyos y costas estén altamente contaminadas. En síntesis, un ambiente propicio a las calamidades sociales. Por supuesto, que han sido muchos los anteriores representantes quienes han hecho de la ocupación de tierras un negocio o para hacerse ilícitamente de bienes o, en el mejor de los casos, un medio para ganar clientela política.
La legítima necesidad de terrenos para viviendas de algunas familias, así como la viveza de sujetos que ya tienen las suyas de hacerse de tierras gratis, ha hecho latente el propósito, inclusive organizado por algunos, de caer como langostas sobre los terrenos que se revertirán a partir del 31 de diciembre.
Regresando al asunto electoral, ciertamente no me fue difícil preceder que ocurriría una dispersión del voto opositor que daría una amplia ventaja al PRD, partido que además de contar con el poderoso aval oficial en una comunidad plagada de desempleo y necesidades, es el que cuenta con el mayor número de adherentes, mejor aún, que ese colectivo inteligentemente fue el único que realizó una primaria para escoger su candidato. De allí que la oportunidad de triunfo se reducía a tres candidatos: PRD, por las razones antepuestas; MOLIRENA, que contaba con el apoyo de la maquinaria política y financiera del legislador Lenín Sucre y; arnulfistas que es el segundo partido con mayor número de adherentes y con una candidatura presidencial de oposición que arrastraría, como en efecto lo hizo, los votos del tradicional descontento que caracteriza las elecciones de los países plagados de pobreza donde hay poca cabida al voto reflexivo o cualitativo.
En efecto ocurrió la dispersión y por el voto de una minoría mayoritaria ganó el candidato del PRD. Por ello memoro su demagógica participación en el encuentro donde tan sólo mostró soluciones alegres como la de lograr la legalización y venta de los terrenos ocupados a 0.50 céntimos el metro, condonación de las deudas al IDAAN de la que dijo él debe centenares de dólares cuando tan sólo ha recibido aire que no es cierto y, aquella donde mostró el gran "porvenir" que deparará la reversión de esa enorme cantidad de tierras que van desde Farfán hasta Veracruz. Por otro lado, salió electo como legislador Lenín Sucre ya no como Liberal sino como arnulfista, quien se reclama de Arraiján por tener en Veracruz una casa de paseo y algunos terrenos, cuando realmente su ámbito de intereses y residencia se encuentran en la capital; mientras que el otro, un consagrado PRD que sin duda se ganó su curul gastándose astronómicas sumas en un proselitismo, que inició dos años antes de las elecciones y quien debe al proceso revolucionario, entre tantos beneficios, su posición como directivo de uno de esos humildes sindicatos de dueños de muchos buses y taxis, lo que augura que los veracruzanos seguirán siendo transportados como ganado en los inadecuados y defectuosos buses.
Ciertamente que esto ha sido una gran fiesta, donde se ha celebrado anticipadamente los próximos años de la misma pobreza. Diríamos que fue una fiesta en todo el sentido de la palabra.

101 años de Panamá América

 
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