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La demolición de Prados del Este


VOLVEMOS SOBRE el tema de la demolición de las 398 casas que se inundaron en Prados del Este, lo cual ha dejado una pérdida de B/. 12 millones para el Banco Nacional. Lo que se está pesando es una suprema tontería para un país pobre, que arrastra un enorme déficit habitacional. Y lo peor es que el Gobierno está llegando al absurdo de declarar no habitable el área, cerrando de paso las puertas a toda posibilidad de recuperar ese dinero y aprovechar la actual inversión para proveer soluciones de vivienda.
Tenemos que razonar con la cabeza fría. Olvidemos la tragedia y pensemos en el futuro. Hay tiempo para llorar y tiempo para vivir, enseña la Biblia. Dejemos que nuestros muertos descansen y centremos nuestro esfuerzo en los vivos. El mejor homenaje que podemos dar a las víctimas es domeñar a la Naturaleza y realizar sus sueños de una vivienda digna. Nada ganamos haciendo del proyecto un chivo expiatorio. Fallaron los aspectos técnicos originales, es cierto. Pero para eso se inventaron la Ingeniería y la Arquitectura.
Si de las autoridades y técnicos que han recomendado la demolición y veda del área dependiera, Holanda sería hoy un desierto inhabitado y ocupado por el mar; porque todo ese hermoso y rico país, está bajo el nivel del mar. Se salva gracias a un complejo sistema de diques y canales que muchas veces han colapsado. Pero los holandeses nunca se dan por vencidos. Con razón se dice que Dios creó el cielo y la tierra; pero a Holanda la crearon los holandeses.
Si es preciso, traigan técnicos de afuera, aunque no lo creemos necesario; pero olviden la demolición y la veda. Insistimos, que con sólo canalizar y, si es preciso, desviar el río, sería suficiente. No se soluciona un problema huyendo de él. Con los terrenos que quedan por desarrollar en el lugar hay para construir 5 mil casas más, con lo cual el Banco Nacional recuperaría su dinero y habría más casas, riqueza y trabajo para todos.
En el marco de esta política se propone una revisión curricular integral, que permita actualizar la oferta académica y pedagógica de la educación media y, dentro de ésta, la formación profesional. Igualmente, se busca fortalecer los contenidos en las áreas de la matemática, inglés, ciencias, lenguaje y valores; ampliar la cobertura y reducir el abandono de los jóvenes especialmente los más pobres; relacionar la formación teórica con la experiencia laboral, las pasantías y la colocación en el empleo.
Así mismo, se propone adecuar el número de especializaciones, a una oferta en áreas formativas más amplias; vincular más los centros educativos al mundo industrial y empresarial; dotar del equipamiento y tecnologías de la información y la comunicación; ofrecer educación post media a los estudiantes graduados de profesional y técnica, en áreas consideradas de impacto para el desarrollo nacional; consolidar la gestión institucional de los centros educativos e impulsar la superación continua de los docentes, mediante acuerdos con el INAFORP, IFARHU y universidades.
Mejorar la formación de nuestros jóvenes es una tarea nacional y compromete a amplios sectores del país. Iniciarla ahora permitirá ofrecer esperanzas ciertas en un país más próspero y con mayores oportunidades para toda su población.

101 años de Panamá América

 
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