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La descarada campaña política del Sr. Torrijos


SI ALGUIEN recuerda haberle escuchado manifestar que se opone a la reelección inmediata o que él no tiene intenciones de perpetuarse en el cargo, que por favor nos refresque la memoria y diga cuándo y dónde lo dijo. Lo que sí recordamos, es que cada vez que el tema de la reelección ha sido puesto a rodar, "inocentemente", por sus corifeos, y los medios de comunicación le han abordado, sus respuestas han sido evasivas. Nunca ha negado, ni siquiera de manera tibia, que no intentará quedarse más allá del 30 de junio del 2009, fecha en que, por mandato del texto constitucional vigente, debe terminar su período.
Desde el día que ganaron las elecciones, el pasado 3 de mayo de 2004, los eufóricos jefes perredistas dijeron que "habría PRD para rato". Hoy, después de transcurridos 34 meses del gobierno de "la patria nueva", y del escandaloso aumento de la multimillonaria campaña del culto a la personalidad que se ha montado para promover su figura, ha quedado claro que el verdadero mensaje no era que el partido pretende quedarse en el poder sino que el Sr. Torrijos moverá cielo y tierra para, él, quedarse en el poder.
Todas las páginas de anuncios, que se pagan con dineros públicos, terminan mencionando el nombre de Torrijos. Todas las cuñas radiales y televisivas, que se pagan con dineros públicos y que por cualquier "quítame allá esa paja" proliferan en esas emisoras, termina con: "Torrijos-presidente", que suena y se ve, como que lo es, "una abierta y descarada campaña política".
Desde que "el team" asumió el poder, he venido alertando contra las pretensiones imperiales del actual gobernante. He mencionado, no una sino muchas veces, las maniobras, que no se toman el trabajo de encubrir, con las que se viene construyendo "una dictadora civil". Al comienzo parecía que sólo a unos pocos nos preocupaban esas maniobras que, insisto, son acciones planificadas para acrecentar y concentrar un control omnímodo del poder por el mandamás de turno. Es bueno que otros hayan abierto los ojos, especialmente algunos dirigentes de los partidos de "la llamada oposición".
Si se hace un repaso de las principales medidas tomadas por el gobierno actual puede verse con claridad que responden a una estrategia "continuista". Con hechos, el señor Torrijos nos ha demostrado que controla a la Asamblea Nacional. Cuando le ha venido en ganas se ha hecho dar facultades extraordinarias, absolutamente inconstitucionales, para usarlas, igualmente, como le ha venido en ganas, mediante la aberrante y antidemocrática práctica de legislar por decretos-leyes. En uso y abuso de esas facultades, aprobó una serie de decretos-leyes, inconsultos y a espaldas del pueblo.
De acuerdo con la norma constitucional vigente, el Artículo 159, numeral 16, todas las seudo leyes, llamadas decretos-leyes, debieron ser sometidas a la Asamblea, en la legislatura ordinaria siguiente, para que ésta legislara sobre la materia, es decir, para que ejerciera su facultad constitucional de dictar las leyes, usurpada por el gobernante de turno. Al no hacerlo, el Organo Ejecutivo, es decir Torrijos, ha violado un claro mandato constitucional y debe rendir cuentas por su desacato a la Constitución, que juró cumplir cuando asumió el cargo.
Con hechos, el Sr. Torrijos le ha demostrado al país que le importa muy poco respetar los períodos fijos de algunos funcionarios, a los que botó cuando le vino en ganas. Ahí están para atestiguarlo "la renuncia voluntaria" de Delia Cárdenas, de la Superintendencia de Bancos y "las modificaciones" a la leyes de algunas instituciones, hechas con el contubernio de la obsecuente bancada oficialista, para sacar de sus puestos a sus titulares, como ha sido el caso de Jaime Jácome, de la PTJ. A quien pueda estorbar se le saca y punto.
Si se quisieran más pruebas, ahí están también los intentos para recrear las bases militaristas en las que nació y se amamantó el PRD, como el proyecto, pospuesto pero no abandonado, de poner bajo un mando unificado todos los cuerpos policiales, los vicariatos castrenses y el encumbramiento de antiguos y muy conspicuos miembros del noriegato. Ahí están también los cada vez más frecuentes despliegues de "tropas antimotines" y la creación de mini-ejércitos, con el pretexto dizque de "custodiar las fronteras".
Y todas esas acciones, abiertamente diseñadas y ejecutadas para "condicionarnos" a aceptar un régimen de fuerza, están complementadas con la compaña demagógica y populista del reparto de dádivas y becas, para aumentar inscripciones, en actos abiertamente proselitistas.
Después ver de todo el andamiaje que se ha montado para venderlo como "imprescindible para el progreso de la patria", ni los más desprevenidos ingenuos deben tener dudas de que el presidente de turno tiene todas las intenciones de perpetuarse en el poder. Por eso, sorprende que mientras por el lado del PRD se han ido colocando las piezas, incluida entre ellas el control del Tribunal Electoral, para "salirse con la suya", del otro lado, los partidos de la llamada oposición, las organizaciones cívicas, las iglesias, los gremios y sindicatos y los sectores independientes sigamos siendo espectadores pasivos de la trama que se sigue montando de manera abierta y descarada.
En mi columna de la semana pasada alertaba sobre la necesidad urgente que hay de cambiar las reglas electorales. Espero que ese llamado haya encontrado eco, principalmente, en los partidos de la llamada oposición. Ahora me permito preguntar: Si es un hecho comprobado que el presidente de turno, está en una campaña abierta para perpetuarse en el cargo, ¿es o no una violación de las normas constitucionales y de las normas electorales que use y abuse de las prerrogativas de su cargo y de los recursos públicos, para promover su figura y la de su partido? Por hoy, lo dejo de ese tamaño, pero invito a reflexionar sobre sus gravísimas consecuencias, que siguen desfigurando la caricatura de democracia en la que vivimos.

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