La descentralización no está en páginas amarillas
La descentralización en Panamá se empantanó. El gobierno anterior distorsionó políticamente el proceso descentralizador y el actual lo posterga a años de distancia.
Tirios y troyanos no parecen ver que la descentralización y el desarrollo local es parte de una necesaria reforma política y aspecto clave del desarrollo al redistribuir capacidades, recursos en el fortalecimiento del desarrollo local. Al país le urge una política pública, construida participativamente, de descentralización y fortalecimiento municipal y local, como elemento imprescindible de un desarrollo integral y equitativo. Nuestros líderes olvidan o ignoran que hace 10 años se estructuró una agenda nacional emanada del Pacto por la Descentralización y el Desarrollo Local, como compromiso entre partidos y sociedad civil, creándose a partir de ahí una entidad plural CONADEL (la cual coordiné) para monitorear y animar el cumplimiento del pacto. Lo firmado es claro: Impulsar decididamente la descentralización político administrativa del Estado panameño, como un proceso de transferencia gradual, equitativa y responsable de competencias, recursos humanos, tecnológicos y económicos, responsabilidades y poder de decisión desde el gobierno central hacia los gobiernos locales.
En la medida en que se efectúe esta transferencia es necesario propiciar en las municipalidades, el desarrollo de las responsabilidades y capacidades necesarias para asumir el proceso a escala óptima en el ámbito local y simultáneamente debe lograrse la modificación de las entidades del nivel central que tenían dichas funciones. El municipio es como la unidad político-administrativa del proceso fortalecido con una creciente participación ciudadana.
Promover una administración municipal eficiente, eficaz y transparente; propiciada por la contraloría social de la sociedad civil que erradique o mitigue la corrupción. Desarrollo de la capacidad de la gestión local que permita superar la falta de preparación de los gobiernos locales para asumir las competencias que poseen o que deban ser transferidas por el gobierno central. Establecer una política de personal dirigida al perfeccionamiento profesional del funcionario municipal. Establecer los mecanismos que propicien la formación de cuadros gerenciales requeridos, de acuerdo con las necesidades que exige la descentralización, generando la asistencia técnica necesaria para fortalecer el proceso. Es fundamental incorporar a los empleados técnicos y administrativos municipales a la Carrera Administrativa del empleado público, para lograr su adecuada y correcta profesionalización.
Incorporación de la dimensión ambiental en todo el proceso de planificación y ejecución del desarrollo local, incentivando la participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones sobre la sostenibilidad en el manejo de los recursos naturales y ambientales que sean necesarios para la ampliación de las capacidades de sus habitantes. Estimular la educación ambiental participativa formal y no formal en el ámbito local. Compromiso de respetar la estructura de gobierno tradicional y comarcas de los pueblos indígenas y buscar su incorporación al régimen municipal salvaguardando su identidad.
Por ello el desarrollo local debe sumar además de infraestructura, generación productiva y puestos de trabajo a nivel local, el desarrollo humano y social en el ámbito local a través de programas participativos y educativos acordes con las realidades. Incorporar a la comunidad en el proceso de planificación participativa de las actividades de desarrollo local. Aprobar los presupuestos municipales previa consulta popular sobre objetivos, prioridades y asignación de recursos. Implementación del derecho de iniciativa, referéndum municipal que otorgan la Constitución Nacional y leyes nacionales vigentes, e impulsar la adopción de otros derechos como el cabildo abierto, la revocación y la participación ciudadana a través de comisiones de desarrollo municipal.