La destitución de Jované
Destituir al director general de la Caja de Seguro Social puede verse bajo tres distintos prismas: el legal, el administrativo y el político. El primero es el más sencillo, la ley orgánica de la entidad dispone en su artículo 21 que la remoción sólo puede ser posible por sentencia judicial o "en caso de incapacidad manifiesta". La primera (sentencia judicial) no es del caso; y la segunda requiere de una " resolución razonada" de la Junta Directiva de la entidad, con base a la cual el Organo Ejecutivo deberá conceder un mes al director general para presentar sus descargos, luego de lo cual el Ejecutivo deberá fallar en los primeros 15 días siguientes. La norma advierte con gravedad lacónica: "la remoción definitiva será efectiva sólo al agotarse todos los recursos constitucionales y legales vigentes". El Ejecutivo a la postre ha decidido la suspención provisional, preludio de una decisión definitiva en el mismo sentido.
En el aspecto administrativo, hay mayor dificultad para justificar la medida. Como la norma expuesta habla de "incapacidad", por tal es posible entender en lenguaje corriente que se alude a la falta de pericia en el manejo de los negocios encomendados. En este sentido, en más de una ocasión, se ha dicho que Jované es un "incapaz", que no significa lo mismo que en Derecho Civil donde el término es sinónimo de carencia de facultad legal para disponer de su patrimonio por sí mismo, sin requerir asistencia de nadie. De ese modo, en sentido jurídico, se dice que los menores de edad deben ser representados por sus padres por razones de incapacidad. ¿A cuál de las dos acepciones se refiere la norma?
Si se asumiera que Jované carece de pericia en el manejo de los asuntos del Seguro Social, uno no puede dejar de preguntarse: ¿A un año de concluir su mandato es que se enteran de la deficiencia? ¿Lo es realmente? Obviamente, es cuestión de opinión. En administración no hay reglas exactas como para decir que un tal o cual gerente es bueno o malo, salvo por los resultados; y aún así, es cosa corriente que malos administradores consigan, por pura buena fortuna, buenos dividendos; y también a la inversa.
En cuanto a nosotros, Jované no es el prototipo de administrador ideal que nos gustaría al mando de la achacosa institución. Es un hombre, para nuestro parecer, demasiado dogmático e inflexible en el examen de alternativas. Pero es honesto y eso es importante en un ambiente tan maleado. No obstante, su mayor error fue entrar en abierto conflicto con la Junta Directiva de la entidad que es su superior, y no al contrario.
Jované dice que tras su remoción se mueve gente deseosa de tomar el efectivo de la Caja (sus reservas ascienden a B/.500 millones) y llenarla de más papeles del gobierno. De un Estado, por cierto, muy endeudado, que no tiene grado de inversión y con cercanos antecedentes de mora. Su argumento no parece descabellado. La entidad está copada de papeles de deuda pública panameña. Pero en este aspecto, Jované fue también inflexible y entró en conflicto con la directiva sin buscar puntos medios.
En lo político, no hay que ser sabio para ver a cuál de los candidatos presidenciales afecta más la decisión de destituirlo. Es obvio que el costo político, a ocho meses del torneo electoral, afectará a la alianza oficialista en el momento menos oportuno. ¿Hay posibilidad de rescate? Sí, en la misma forma que el comandante Remón rescató en una ocasión a Arnulfo Arias, cuando ya lo tenía caído, convirtiéndose de villano en héroe. Pero luego del costo político incurrido, esta alternativa es poco probable.
En el aspecto administrativo, hay mayor dificultad para justificar la medida. Como la norma expuesta habla de "incapacidad", por tal es posible entender en lenguaje corriente que se alude a la falta de pericia en el manejo de los negocios encomendados. En este sentido, en más de una ocasión, se ha dicho que Jované es un "incapaz", que no significa lo mismo que en Derecho Civil donde el término es sinónimo de carencia de facultad legal para disponer de su patrimonio por sí mismo, sin requerir asistencia de nadie. De ese modo, en sentido jurídico, se dice que los menores de edad deben ser representados por sus padres por razones de incapacidad. ¿A cuál de las dos acepciones se refiere la norma?
Si se asumiera que Jované carece de pericia en el manejo de los asuntos del Seguro Social, uno no puede dejar de preguntarse: ¿A un año de concluir su mandato es que se enteran de la deficiencia? ¿Lo es realmente? Obviamente, es cuestión de opinión. En administración no hay reglas exactas como para decir que un tal o cual gerente es bueno o malo, salvo por los resultados; y aún así, es cosa corriente que malos administradores consigan, por pura buena fortuna, buenos dividendos; y también a la inversa.
En cuanto a nosotros, Jované no es el prototipo de administrador ideal que nos gustaría al mando de la achacosa institución. Es un hombre, para nuestro parecer, demasiado dogmático e inflexible en el examen de alternativas. Pero es honesto y eso es importante en un ambiente tan maleado. No obstante, su mayor error fue entrar en abierto conflicto con la Junta Directiva de la entidad que es su superior, y no al contrario.
Jované dice que tras su remoción se mueve gente deseosa de tomar el efectivo de la Caja (sus reservas ascienden a B/.500 millones) y llenarla de más papeles del gobierno. De un Estado, por cierto, muy endeudado, que no tiene grado de inversión y con cercanos antecedentes de mora. Su argumento no parece descabellado. La entidad está copada de papeles de deuda pública panameña. Pero en este aspecto, Jované fue también inflexible y entró en conflicto con la directiva sin buscar puntos medios.
En lo político, no hay que ser sabio para ver a cuál de los candidatos presidenciales afecta más la decisión de destituirlo. Es obvio que el costo político, a ocho meses del torneo electoral, afectará a la alianza oficialista en el momento menos oportuno. ¿Hay posibilidad de rescate? Sí, en la misma forma que el comandante Remón rescató en una ocasión a Arnulfo Arias, cuando ya lo tenía caído, convirtiéndose de villano en héroe. Pero luego del costo político incurrido, esta alternativa es poco probable.