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La devastación de la corrupción


ES DEVASTADOR el efecto que tiene la corrupción en el desenvolvimiento social y económico de un país, y se puede afirmar que provoca daños iguales y peores que el impacto de un desastre natural.
Ubicando una escala que tiene como extremos lo altamente honesto (10 puntos) a lo altamente corrupto (cero puntos), el aumento de la corrupción en un punto reduce el Producto Interno Bruto (PIB) de un país en un 4% y baja los flujos netos anuales de capital en un 0,5 % del PIB, según datos de Johann Graf Lambsdorff en el Informe Global de la Corrupción.
Es decir que existe una relación directa entre el desarrollo socioeconómico y la integridad, por lo que es clave situar en las metas nacionales los temas de transparencia y anticorrupción.
Si es cierto que siempre existió corrupción, hoy la globalización catapultó a la economía en especial financiera y de servicios, sumado a las nuevas tecnologías, las redes de información e informatización, lo que intensificó y aceleró los intercambios mercantiles, ahora más expuestos a las irregularidades y las actividades al margen de la legalidad , lo que es percibido así por la mayoría de la población que percibe la corrupción mayor de la delincuencia de cuello blanco centrada en las grandes empresas y las cúpulas políticas de partidos y gobierno, con relación a la corrupción menor más ligada a la administración pública y los ciudadanos.
(Barómetro Global de la Corrupción 2004) Pero la impunidad continúa presente aunque hoy conocemos mejor la mecánica que facilita la impunidad de los delincuentes de cuello blanco. "Los grandes procesos de estos delincuentes presentan la apariencia de la singularidad que les otorga el prestigio social del acusado pero en realidad no pueden ser más repetitivos y rituales. En un primer momento el presunto delincuente, cuando se produce la orden de detención, se declara inocente y víctima de una maquinación. Como se creen situados en el centro del mundo confunden su caída con la caída del mundo. Unos, los más débiles, formulan en voz alta el chantaje: si me detienen tiraré de la manta.
Otros, los que cuentan con mas apoyos, guardan un significativo silencio. Saben que sus amigos no cesan de actuar en la sombra" (Fernando Álvarez-Uría) tal como lo plantea el Cardenal Oscar Rodríguez existe la corrupción en los medios como la corrupción en los fines.
La de los medios es la antes descrita, pero la de los fines comprende el hecho de mantener sistema injustos, desiguales, depredadores que atentan contra la dignidad de las personas y de los pueblos, y que son intrínsecamente perversos y que aunque se cubran con un manto de legalidad, son en el fondo ilegítimos al ser contrario al bien común. Un buen ejemplo es la actual Cumbre Mundial del Clima donde países productores de oponen a apoyar medidas ambientales que son claves, pues la combustión del combustible es responsable principal de las emisiones de gases de efecto invernadero. ¿La razón? "En 2004 los ingresos del petróleo han aumentado en un 13% respecto a 2003, lo que supone unos 300,000 millones de dólares de incremento, y un tercio corresponde a Arabia Saudita. Solo este incremento equivale al producto interior bruto de Kenia" (Stephen Singer WWF). Los ejemplos de corrupción en los fines abundan y sobran. Uno más. Imponer y desarrollar modelos de ajuste estructural (Consenso de Washington) que empobrecen, desemplean y lastiman las vida de los latinoamericanos, según se desprende del informe La Democracia en América Latina del PNUD.
En Panamá debemos enfrentar a ambas clases de corrupción.
A la de los fines sobre la base de proyectos de país centrados en la equidad, la democracia, el desarrollo integral y la participación ciudadana. Frente a la corrupción de los medios debe establecerse un sistema de integridad pues la promesa de Cero Corrupción será una de las principales medidas para evaluar la acción de los que elegimos para gobernar. Por ello se debe coadyuvar por la investigación objetiva y castigo de los casos de corrupción.
Instaurar reformas administrativas para reducir en lo posible, los conflictos de interés en la administración pública y controlar los actos de corrupción al interior de esta. Es necesario contar con una estructura administrativa pública eficiente orientada hacia la consecución de objetivos claros y transparentes.
Establecer mecanismos adecuados que ofrezcan a los funcionarios públicos y a los ciudadanos, medios para denunciar supuestos actos de corrupción y asegurar el control independiente de los sistemas y procedimientos; apoyar a un poder judicial independiente, para que sus procedimientos y determinaciones constituyan una barrera efectiva contra la corrupción. Es necesario un liderazgo político que exalte los valores éticos públicos y privados y sustente su aplicación.
Fortalecer a las entidades superiores de fiscalización con el objeto de que estas garanticen la integridad y el buen manejo de los fondos públicos. Desarrollar un sistema público de adquisiciones abierto, competitivo y transparente.
Apoyar el desarrollo de Códigos de Ética y Procedimiento por parte del sector privado y públicos, y promover el papel de medidas disuasivas legales contra las prácticas corruptas.
Respaldar el desarrollo de mecanismos que promuevan la "accountability" y la transparencia en los procesos democráticos, tales como la supervisión de elecciones, el control de gastos y donaciones a los partidos y otros.

101 años de Panamá América

 
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