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La dial'e9ctica de la oposición


Los cinco partidos principales de oposición al actual gobierno dicen al unísono cada vez que se le presente la ocasión: "la única forma de alcanzar el poder en las próximas elecciones generales y derrotar al PRD es teniendo una sola candidatura". Consideran y así lo han dicho repetitivamente los voceros de esos partidos: "El PRD, con una membresía de medio millón de inscritos y una organización envidiable a nivel nacional triunfará holgadamente en las elecciones del 2009 si la oposición no se une". Sin embargo, la oposición, en términos generales, se encuentra enfrascada en disputas internas unos y otros en su reorganización, sin una propuesta concreta en busca de soluciones a los diversos problemas que afectan al país y que ellos tanto critican.
Los representantes más conspicuos de esos partidos han estado consistentemente criticando al actual gobierno. Si no hay una plataforma seria y viable que el electorado pueda valorizar, pensará entonces el votante que el aspirante presidencial por esos grupos solo busca llegar al poder sin un plan de reformas apelando a la demagogia tradicional. El problema de la falta de credibilidad en nuestros hombres públicos radica en el discurso falto de contenido que tienen. Una cosa es lo que dicen cuando se está de oposición y otra la que hacen siendo gobierno.
Los problemas que tiene el país lo han señalado hasta el cansancio los voceros de los grandes partidos oposicionistas (Panameñista, Unión Patriótica, Molirena, Cambio Democrático y Vanguardia Moral). Se quejan muchos de ellos de la falta de seguridad, del desempleo, la corrupción, los bajos salarios, el alto costo de la vida y que la brecha entre los que mucho tienen y los que no tienen nada no disminuye a pesar de la bonanza económica que tiene el país.
La unidad nacional con propósitos electorales que con afán buscan algunos dirigentes de la oposición solo la lograrían, en mi concepto, si ponen los intereses del país por delante de los sectarios y personales y renuncian a las aspiraciones que tengan; muchas de ellas con grandes méritos. Estos grupos le deben presentar al país una plataforma de gobierno que demuestre, muy claramente, que no están buscando afanosamente el poder, para satisfacer egos, sino que aspiran llegar a él para resolver los problemas que vienen afectando la sociedad panameña.
El electorado ha madurado más de lo que muchos creen. Está cansado de las promesas electorales que no se cumplan y buscan, con toda justificación, planteamientos serios no demagógicos.
Si alguien se tomara el trabajo de leer los periódicos de los últimos meses llegaría a la triste conclusión de que las expresiones de varios de los líderes de oposición son iguales ayer que hoy.
El PRD se prepara a escoger sus dirigentes y posteriormente al candidato presidencial mediante primarias internas. Al PRD puede derrotársele, posiblemente, si la oposición deja de lado las ambiciones personales y presenta unidos una plataforma sin demagogia que enrumbe al país por los senderos de progreso. Derrotar al PRD no es la esencia del problema. Es, y eso lo deben entender los voceros de la oposición, derrotar a la pobreza.

101 años de Panamá América

 
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