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La discriminación existe


A un joven se le impide entrar a un centro de recreación porque su piel es oscura. La gente mira despectivamente y se aparta de una indígena ngobe buglé en un supermercado de una ciudad del interior. En un retén en una avenida céntrica de la capital la policía baja y registra a los negros de los autos. Las batidas seleccionan y apresan más a los jóvenes negros y acholados. El anuncio para un puesto de secretaria señala que la candidata sea de "buena presencia". Existen personas que no pueden poner el nombre del barrio donde viven pues no conseguirán empleo. En un programa juvenil de TV se estigmatiza a las jóvenes de los barrios populares como "racatacas". Los asiáticos de la bodega son insultados permanentemente. La madre se opone a un matrimonio interracial porque "hay que adelantar la raza". Todos estos ejemplos no son inventos sino casos reales, ¿y no era que no había racismo ni discriminación en Panamá?
¿De dónde viene esta situación?
A partir de la conquista y colonia española se inicia la configuración del mito étnico racial, que se basa en la supuesta superioridad de los conquistadores sobre los conquistados. Los indígenas, negros y mestizos criollos sienten en carne propia la dureza del mito, por verse marginados de poder acceder a determinados oficios y cargos públicos al no ser españoles de origen. La amurallada ciudad de Panamá los expulsaba cada atardecer hacia el extramuros del arrabal santanero sin ningún miramiento.
La reacción no se hizo esperar expresada en el cimarronaje negro y la resistencia indígena que mantienen pese la represión o la asimilación como desafío frente al mito étnico racial.
La independencia del dominio ibérico expresa el traspaso del mito de la nobleza peninsular a las elites criollas. Los valores culturales del etnocentrismo se administran desde los nuevos centros de poder mundial: Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En nombre de la civilización occidental las elites criollas emprenden campañas anexionistas e integracionistas expropiando territorios, recolonizando y exterminando, ampliando así las fronteras internas con la divisa de orden y progreso. Así identifican al Estado y Nación con sus particulares intereses y construyen una visión única y excluyente de identidad nacional basada en la superioridad del mito étnico racial. Establecen esa identidad definida por lengua y cultura comunes, tradiciones, memoria histórica y control territorial. Esto se agrava al generarse las diferencias y el resentimiento entre los diversos grupos étnicos, apareciendo el racismo ya no como un fenómeno de una elite hacia el resto sino como un factor presente en toda la sociedad nacional. La construcción del ferrocarril transístmico y del Canal refuerza esta concepción con el "gold roll" y el "silver roll", y otras formas de "apartheid".
Con el Estado populista se fortalece la identidad nacional pero no reivindica en su acción política la creación de un estado multiétnico. Aparece el discurso indigenista que reconoce algunos derechos civiles básicos indígenas pero sin cuestionar las relaciones económicas y políticas que la sociedad mantiene con ellos. La integración nacional se produce por la ruta de la ciudadanía individual. Lo indígena es la expresión de un pasado comunitario que debería disolverse al formar parte de una identidad nacional homogénea, la Nación.
Hoy existe más conciencia en la sociedad sobre la discriminación étnica racial, de género y condición social, y se ha logrado avances significativos en estos aspectos. Pero queda mucho camino por andar pues muchas de estas concepciones y prácticas discriminatorias se han interiorizado en la sociedad y la practican todos los sectores sociales muchas veces en forma inconsciente. El primer paso es aceptar que la discriminación existe y señalar dónde. Es importante entonces contrarrestar esas áreas críticas con medidas diversas principalmente a través de la educación y concientización, y ésta debe ser una tarea de la sociedad entera.

101 años de Panamá América

 
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