La doble moral en la política panameña
Diez años, en el transcurrir del tiempo, no es ninguna eternidad. Fue ayer y casi hoy. Los 21 años de la dictadura militar con sus aliados civiles marcó intensas tragedias de las que aún el país ni la propia sociedad han podido sanar sus cicatrices.
Sin embargo, la doble moral de la clase política, entonces contendiente, ahora nos pretende enseñar y convencer que lo de ayer fue un relajo.
En los últimos diez años, han surgido y resurgido de los nidos avasalladores, los más templados y firmes defensores de la democracia y la libertad, totalmente ausentes y muchos colaboradores cuando la patria requería de esas voces y esas plumas.
Y tanto así, que casi han logrado silenciar y disminuir a los que alzaron sus voces y sus plumas en contra de los depredadores de la justicia y la democracia. Aunque parezca inverosímil, hasta han logrado la preferencia en los distintos medios que comunican al público.
Tengo que reconocerles sus habilidades y recursos. Mas con cierta tristeza estoy por convencerme que no ha ocurrido así ni mejor en lo que se llamó Alianzas Civilistas durante los últimos diez años, cuando han tenido vigencia gubernamental, porque en la administración de Guillermo Endara muchos héroes y heroínas de aquellas históricas gestas contra la dictadura fueron ignorados.
La incapacidad y el egoísmo político en el aún mayoritario segmento de la sociedad que repudia la anarquía, permitieron el pronto regreso al poder de lo que significó el brazo derecho e izquierdo de la dictadura.
Y de no de ocurrírsele al ex mandatario Pérez Balladares su prepotencia de reelección en el último año de su mandato, difícilmente Doña Mireya Moscoso estaría al frente del Estado. Porque la incapacidad y el egoísmo se repitió.
Para los dueños de la inolvidable y vehemente consigna "Nunca, jamás", el panorama político nacional se nos hace un tanto confuso, porque la moral política, que debe haberla, camina de un lado para el otro, y el otro la recibe sin mayor sonrojo. No se dice nada. Y si hay que decir sería: "todo sea por la gobernabilidad y el bien del pueblo". Mientras, los verdaderos constructores del gobierno convertidos en extrañados mirones.
A casi un año de inaugurado el gobierno, si no se hacen ajustes a la manera de pensar y proceder, llegaremos al final con los argumentos de una oposición que reclamará el reconocimiento de los "éxitos" administrativos y legislativos gracias a sus patrocinios regalados.
Ya tienen en libreta lo del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, la confirmación de Directores Autónomos y Magistrados, más lo que venga de una mayoría en la Asamblea Legislativa entre los PRD y el PDC, primarios contendientes.
Sin embargo, la doble moral de la clase política, entonces contendiente, ahora nos pretende enseñar y convencer que lo de ayer fue un relajo.
En los últimos diez años, han surgido y resurgido de los nidos avasalladores, los más templados y firmes defensores de la democracia y la libertad, totalmente ausentes y muchos colaboradores cuando la patria requería de esas voces y esas plumas.
Y tanto así, que casi han logrado silenciar y disminuir a los que alzaron sus voces y sus plumas en contra de los depredadores de la justicia y la democracia. Aunque parezca inverosímil, hasta han logrado la preferencia en los distintos medios que comunican al público.
Tengo que reconocerles sus habilidades y recursos. Mas con cierta tristeza estoy por convencerme que no ha ocurrido así ni mejor en lo que se llamó Alianzas Civilistas durante los últimos diez años, cuando han tenido vigencia gubernamental, porque en la administración de Guillermo Endara muchos héroes y heroínas de aquellas históricas gestas contra la dictadura fueron ignorados.
La incapacidad y el egoísmo político en el aún mayoritario segmento de la sociedad que repudia la anarquía, permitieron el pronto regreso al poder de lo que significó el brazo derecho e izquierdo de la dictadura.
Y de no de ocurrírsele al ex mandatario Pérez Balladares su prepotencia de reelección en el último año de su mandato, difícilmente Doña Mireya Moscoso estaría al frente del Estado. Porque la incapacidad y el egoísmo se repitió.
Para los dueños de la inolvidable y vehemente consigna "Nunca, jamás", el panorama político nacional se nos hace un tanto confuso, porque la moral política, que debe haberla, camina de un lado para el otro, y el otro la recibe sin mayor sonrojo. No se dice nada. Y si hay que decir sería: "todo sea por la gobernabilidad y el bien del pueblo". Mientras, los verdaderos constructores del gobierno convertidos en extrañados mirones.
A casi un año de inaugurado el gobierno, si no se hacen ajustes a la manera de pensar y proceder, llegaremos al final con los argumentos de una oposición que reclamará el reconocimiento de los "éxitos" administrativos y legislativos gracias a sus patrocinios regalados.
Ya tienen en libreta lo del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, la confirmación de Directores Autónomos y Magistrados, más lo que venga de una mayoría en la Asamblea Legislativa entre los PRD y el PDC, primarios contendientes.