La dolorosa realidad
Es difícil y complicado enumerar tales hechos. Me limitaré a señalar algunos de reciente data:
Los asesinatos, violaciones y secuestros que parecen haber recrudecido en las últimas dos semanas llevaron a la presidenta Moscoso a ordenar la ejecución inmediata del plan "Mano Dura" contra la delincuencia.
El presidente electo se ha declarado de acuerdo con este plan no sin dejar de señalar que la implementación de este operativo es tardía. Ya que no hizo referencia a las sugerencias de implantar la cadena perpetua y hasta la pena de muerte, debo enfatizar que cuando le toque su turno diga y haga algo al respecto pues de otra manera sus acciones, si las adopta, también serán tardías. Basta recordar que mucho se ha consultado y cacareado acerca de la crisis actuarial de la Caja de Seguro Social y nadie puede dudar que si acaso se aplican soluciones, denominarlas "tardías" sería una simpleza.
El Procurador Sossa también está de acuerdo con medidas más duras para disminuir el índice de la criminalidad rampante. Nos salvamos.
Lógico es que surjan voces que se refieran a la corrupción rampante como una de las causas principales de los delitos también rampantes.
Los principales diarios de la localidad han publicado una lista de "consentidos" de las altas esferas que ganan altos salarios, sin que exista la certeza de que todos ellos desempeñan funciones necesarias o no.
La embajadora del coloso ha puesto una vez más el dedo en la llaga de la paupérrima distribución de la riqueza en nuestro suelo.
Por otra parte, nada dice de la muerte de un ciudadano debido a que no hizo caso a la advertencia de que era peligroso incursionar en el polígono de Piña. Nuestra reacción tardía es que el incumplimiento del saneamiento de las áreas que descontaminaron los militares del coloso no queda ahí. Se hincha...supongo.
Por ahí leí que los familiares del ciudadano fallecido recibirían la friolera de siete mil dólares. ¿Será verdad tanta "belleza"?
Admito que lo que acabo de enumerar quizás no tenga ton ni son. Sin embargo, no es exagerado especular que todo esto es una tupida cortina de humo que desvía la atención pública de las reformas constitucionales que, de ser aprobadas, no han contado con una categórica participación popular. Por lo cual expreso la esperanza de que se incluya la posibilidad de reformar la constitución por medio de una constituyente paralela y que las firmas que se requieran no sean mayores del 10% de los registrados en el padrón electoral. He leído varios artículos y diferentes amigos me han expresado el temor de que la reforma al artículo 319, relativo a la expansión del canal, no es más que la creación de una "República del Canal". Yo espero que el pueblo permanezca vigilante para evitar que este temor se convierta en realidad.
Le comenté a uno de estos amigos que no tengo suficiente información a este respecto y que si esto fuera una trama urdida tras bastidores con propósitos antipatrióticos -lo cual no puedo asegurar- lo único que nos quedaría es organizar un golpe. Pero esto lo considero indeseable e imposible. Primero porque nos puede surgir otro Chávez o Fujimori, es decir, el remedio puede resultar peor que la enfermedad. Segundo porque los golpistas panameños, gracias a que el país está desmilitarizado, trabajarían los días regulares de semana e irían de paseo los fines de semana.
Por lo tanto, no nos queda otro remedio que cumplir con las normas de la caricatura de democracia, la cual no debe existir hasta que San Juan agache el dedo. Por ahora, sigamos llorando y pataleando y quizás, sólo quizás, las soluciones vendrán como maná caído del cielo, aunque de manera tardía.
Los artículos que son publicados por la prensa local no son leídos sólo por devotos de la ACP y mucho menos por ignorantes. Es consternante la forma en que se intenta dorar y minimizar una píldora que es grande y que puede ser amarga. El pueblo no le ha otorgado mandato a la ACP para que haga cosas de las que están informados sólo un selecto grupo de panameños. Tarde o temprano habrá que cosechar lo que se siembra desde el balcón de la ACP.