La dulcería de la discordia
Residentes del edificio, Vía Argentina No. 52, ubicado en la avenida del mismo nombre, están molestos por la instalación de un establecimiento de producción de dulces, pasteles y bocadillos, en un local ubicado en el interior del inmueble, lo que les ocasiona incomodidades, pues aseguran que el olor a asado, el calor y la entrada de personas ajenas al lugar, mantiene a los residentes alarmados.
Ante esta situación, los afectados solicitaron inspecciones al Ministerio de Salud, a la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, a la Junta Comunal y Corregiduría de Bella Vista, con el objetivo de evitar a toda costa la instalación de este establecimiento.
Mario Vilar, propietario del apartamento 4B del mencionado edificio y por ende afectado por el nuevo negocio, preguntó si es viable que en un edificio de apartamentos se coloque en su interior y no en la planta baja como es costumbre, un lugar para asados de los productos arriba señalados.
Vilar indicó que el edificio Vía Argentina tiene en la planta baja dos establecimientos, uno para sacar copias y el otro de nombre Universal Books y ni siquiera existe una refresquería en estos locales, para que ahora alegremente se instale una dulcería en el interior del edificio.
El afectado dijo que este negocio se ha instalado a la "brava", sin el consentimiento de los inquilinos, quienes en una asamblea extraordinaria rechazaron por mayoría, la instalación de este negocio.
Vilar, quien aseguró tener 10 años de residir en el edificio, dijo que los olores a harina y a los productos que allí se producen se sienten hasta en el interior de los apartamentos, los que inclusive se impregnan en la ropa.
Por su parte, Alfredo Sánchez, quien también reside en el edificio, manifestó que una vez se percataron del movimiento de equipo y maquinarias que colocarían en el local, procedieron a reunirse para evaluar la situación llegando a la conclusión de que se opondrían a esta iniciativa.
Agregó que ante las denuncias formuladas, el centro de salud procedió a realizar una inspección en el lugar, donde la encargada de la revisión le indicó que en su opinión eso no procedía, por lo que más adelante darían las recomendaciones sobre el particular.
"Posteriormente a eso nos informaron que le pedirían la opinión a Asesoría Legal del Ministerio de Salud al respecto", dijo.
Detalló que los bomberos igualmente realizaron una inspección en el local y aún esperan que mencionen si este lugar reúne los requisitos de seguridad exigidos en este tipo de negocios y si el sitio donde operan es el correcto.
"De la Junta Comunal de Bella Vista nos informaron que esas instalaciones no procedían y nos instaron a realizar las reclamaciones correspondientes", precisó.
Indicó que no puede ser que una persona instale un negocio de esta naturaleza en un edificio, afectando al resto de los inquilinos.
Añadió que de no recibir respuesta satisfactoria en este problema precederán conforme a la ley, de cara a suspender todo tipo de actividad que genera este negocio.
Otro de los afectados, René Rizcalla expuso que pareciera que en este país se vive en una especie de anarquía, donde todo mundo hace lo que le da la gana e interpretan las leyes como mejor les parece.
"Nos hemos mantenido dentro del marco de las normas legales en este problema y hemos cumplido con las leyes, sólo esperamos que las autoridades sean eficientes y cumplan con su trabajo", expresó.
Reiteró que esta pelea será hasta las últimas consecuencias y espera que todo se resuelva de la mejor manera.
Ante estas denuncias, El Panamá América abordó a la propietaria del establecimiento, Orna de Dolande, quien adujo que ella ha cumplido con todos los requisitos para instalar su negocio en este punto, para lo cual cuenta con la aprobación de los planos por parte del Cuerpo de Bomberos y del Ministerio de Salud.
Al señalarle que el equipo de El Panamá América pudo comprobar los olores a productos elaborados con harina, Dolande preguntó si olía mal y de paso señaló que ese olor no provenía de su establecimiento sino de una dulcería cercana o de algún horno de los residentes del edificio, a pesar que la dulcería queda a escasos seis metros de donde se percibió el olor.
Dolande quien reveló que su padre era el dueño del edificio y que ella es la propietaria del local donde se instaló la repostería, señaló que cuenta con los dos únicos requisitos que se necesitan para ese tipo de establecimiento (Salud y Bomberos).
Al ser preguntada sobre cómo se sentiría si viviera en un edificio y le hicieran lo mismo, respondió evasivamente que los inquilinos no se darán cuenta cuando ellos estén produciendo, sin embargo, la realidad es otra según los afectados.
222A pesar que los inquilinos se quejan, la propietaria indicó que continuará con su negocio, porque tiene tantos derechos como los que se oponen.
Aseguró que es falso que esté produciendo dulces o pasteles, pues sólo tiene una semana de estar allí y se encuentra en proceso de prueba, lo que es rechazado por los inquilinos, sin embargo, al momento de estar allí, El Panamá América observó un conductor de taxi que venía a buscar un dulce en el lugar señalado. Dolande increpó que si los inquilinos no la quieren en el lugar, ella también prefiere que se vayan y le dejen el edificio vacío, porque así le queda más cómodo.
Al ser indagada si seguirá con su negocio dijo categóricamente que por supuesto que lo hará, porque en su local ella puede poner lo que quiera y reiteró que si a los vecinos le molesta entonces que se vayan, porque ella tiene tantos derechos como ellos.
"Yo no soy de la misma "calaña" que ellos (los residentes) y el problema es que les estorba que utilicemos las escaleras, pero a mí me importa un "pepino" si a ellos le estorba que utilice la escalera porque también es mía", señaló.
Ante esta situación, El Panamá América abordó al director de la Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez, quien señaló de manera categórica que allí no se puede construir ningún establecimiento comercial si no se cuenta con el visto bueno de todo los que viven en el edificio.
"Yo no le he dado permiso sanitario a la panadería, ellos no tienen permiso sanitario, ni se lo vamos a dar, primero tienen que arreglar sus problemas con los vecinos del edificio. Los empresarios tienen la mala costumbre de hacer lo que les da la gana", indicó.
Puntualizó que ese edificio fue construido para vivienda y no para panadería. Aclaró que la Región no tiene potestad de sacar gente ni cerrar negocios, esa es función de la corregiduría. El funcionario manifestó que esa denuncia fue formulada al Ministerio y se tramitará de acuerdo a lo que dictan las normas en ese sentido.
Ante esta situación, los afectados solicitaron inspecciones al Ministerio de Salud, a la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, a la Junta Comunal y Corregiduría de Bella Vista, con el objetivo de evitar a toda costa la instalación de este establecimiento.
Mario Vilar, propietario del apartamento 4B del mencionado edificio y por ende afectado por el nuevo negocio, preguntó si es viable que en un edificio de apartamentos se coloque en su interior y no en la planta baja como es costumbre, un lugar para asados de los productos arriba señalados.
Vilar indicó que el edificio Vía Argentina tiene en la planta baja dos establecimientos, uno para sacar copias y el otro de nombre Universal Books y ni siquiera existe una refresquería en estos locales, para que ahora alegremente se instale una dulcería en el interior del edificio.
El afectado dijo que este negocio se ha instalado a la "brava", sin el consentimiento de los inquilinos, quienes en una asamblea extraordinaria rechazaron por mayoría, la instalación de este negocio.
Vilar, quien aseguró tener 10 años de residir en el edificio, dijo que los olores a harina y a los productos que allí se producen se sienten hasta en el interior de los apartamentos, los que inclusive se impregnan en la ropa.
Por su parte, Alfredo Sánchez, quien también reside en el edificio, manifestó que una vez se percataron del movimiento de equipo y maquinarias que colocarían en el local, procedieron a reunirse para evaluar la situación llegando a la conclusión de que se opondrían a esta iniciativa.
Agregó que ante las denuncias formuladas, el centro de salud procedió a realizar una inspección en el lugar, donde la encargada de la revisión le indicó que en su opinión eso no procedía, por lo que más adelante darían las recomendaciones sobre el particular.
"Posteriormente a eso nos informaron que le pedirían la opinión a Asesoría Legal del Ministerio de Salud al respecto", dijo.
Detalló que los bomberos igualmente realizaron una inspección en el local y aún esperan que mencionen si este lugar reúne los requisitos de seguridad exigidos en este tipo de negocios y si el sitio donde operan es el correcto.
"De la Junta Comunal de Bella Vista nos informaron que esas instalaciones no procedían y nos instaron a realizar las reclamaciones correspondientes", precisó.
Indicó que no puede ser que una persona instale un negocio de esta naturaleza en un edificio, afectando al resto de los inquilinos.
Añadió que de no recibir respuesta satisfactoria en este problema precederán conforme a la ley, de cara a suspender todo tipo de actividad que genera este negocio.
Otro de los afectados, René Rizcalla expuso que pareciera que en este país se vive en una especie de anarquía, donde todo mundo hace lo que le da la gana e interpretan las leyes como mejor les parece.
"Nos hemos mantenido dentro del marco de las normas legales en este problema y hemos cumplido con las leyes, sólo esperamos que las autoridades sean eficientes y cumplan con su trabajo", expresó.
Reiteró que esta pelea será hasta las últimas consecuencias y espera que todo se resuelva de la mejor manera.
Ante estas denuncias, El Panamá América abordó a la propietaria del establecimiento, Orna de Dolande, quien adujo que ella ha cumplido con todos los requisitos para instalar su negocio en este punto, para lo cual cuenta con la aprobación de los planos por parte del Cuerpo de Bomberos y del Ministerio de Salud.
Al señalarle que el equipo de El Panamá América pudo comprobar los olores a productos elaborados con harina, Dolande preguntó si olía mal y de paso señaló que ese olor no provenía de su establecimiento sino de una dulcería cercana o de algún horno de los residentes del edificio, a pesar que la dulcería queda a escasos seis metros de donde se percibió el olor.
Dolande quien reveló que su padre era el dueño del edificio y que ella es la propietaria del local donde se instaló la repostería, señaló que cuenta con los dos únicos requisitos que se necesitan para ese tipo de establecimiento (Salud y Bomberos).
Al ser preguntada sobre cómo se sentiría si viviera en un edificio y le hicieran lo mismo, respondió evasivamente que los inquilinos no se darán cuenta cuando ellos estén produciendo, sin embargo, la realidad es otra según los afectados.
222A pesar que los inquilinos se quejan, la propietaria indicó que continuará con su negocio, porque tiene tantos derechos como los que se oponen.
Aseguró que es falso que esté produciendo dulces o pasteles, pues sólo tiene una semana de estar allí y se encuentra en proceso de prueba, lo que es rechazado por los inquilinos, sin embargo, al momento de estar allí, El Panamá América observó un conductor de taxi que venía a buscar un dulce en el lugar señalado. Dolande increpó que si los inquilinos no la quieren en el lugar, ella también prefiere que se vayan y le dejen el edificio vacío, porque así le queda más cómodo.
Al ser indagada si seguirá con su negocio dijo categóricamente que por supuesto que lo hará, porque en su local ella puede poner lo que quiera y reiteró que si a los vecinos le molesta entonces que se vayan, porque ella tiene tantos derechos como ellos.
"Yo no soy de la misma "calaña" que ellos (los residentes) y el problema es que les estorba que utilicemos las escaleras, pero a mí me importa un "pepino" si a ellos le estorba que utilice la escalera porque también es mía", señaló.
Ante esta situación, El Panamá América abordó al director de la Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez, quien señaló de manera categórica que allí no se puede construir ningún establecimiento comercial si no se cuenta con el visto bueno de todo los que viven en el edificio.
"Yo no le he dado permiso sanitario a la panadería, ellos no tienen permiso sanitario, ni se lo vamos a dar, primero tienen que arreglar sus problemas con los vecinos del edificio. Los empresarios tienen la mala costumbre de hacer lo que les da la gana", indicó.
Puntualizó que ese edificio fue construido para vivienda y no para panadería. Aclaró que la Región no tiene potestad de sacar gente ni cerrar negocios, esa es función de la corregiduría. El funcionario manifestó que esa denuncia fue formulada al Ministerio y se tramitará de acuerdo a lo que dictan las normas en ese sentido.