default

La educación cívica y la Constitución de la República


Uno de los hallazgos más importantes de la última Encuesta Nacional de Opinión Pública, realizada por la Gallup de Panamá, es que siete de cada diez ciudadanos adultos reportan que nunca han visto ni parte ni todo lo que es la Constitución Política del país. Peor aún, una tercera parte de los que tienen una educación superior afirman lo mismo -no tienen conocimiento de lo que es el documento que fundamenta todo lo que es la institucionalidad nacional.
Se sabe que en colegios públicos y privados ofrecen cursos de cívica. Es justo preguntar, ¿qué es lo que enseñan los docentes responsables por esas materias? Igualmente hay que cuestionar a las autoridades que permiten salir a la vida pública y laboral profesionales que no conocen el documento básico del país.
Una hipótesis, para explicar el nivel de ignorancia que tienen los habitantes sobre la Constitución, es que durante la dictadura se suprimió toda enseñanza cívica en los centros de docencia nacional. Eso explicaría la falta de conocimiento entre los que tiene hoy en día entre los 31 y 53 años de edad. Pero, ¿qué tal todos los demás?
Ahora que surge el debate alrededor de la posibilidad de convocar a una asamblea constituyente, los que abogan por esta quinta papeleta deberían de preocuparse por lo que pudiera ser la participación de la ciudadanía en el proceso. Sin duda sería posible lograr que los ciudadanos, en uso del sufragio, apoyen o no a una Asamblea.
Pero, ¿quiénes serán los autores del documento? ¿Habrá un plan educativo masivo para que el pueblo puede interesarse y además de dar sus opiniones al respecto de lo que se escribe en la Asamblea?
Si lo que hay detrás de esta propuesta es un grupo de la elite intelectual, política y religiosa panameña que quisiera dedicar un año más o menos a la preparación de un documento que refleja su visión del futuro para después presentarlo a un pueblo que no va a entender de qué se trata, es dudoso que resolverá los problemas básicos del país. Como dicen los franceses "plus la change, plus la meme chose."
Los problemas de gobernabilidad que tiene Panamá, y la verdad es que son similares a los que enfrentan muchos países de la región centroamericana, no tienen sus raíces en la Constitución Política del país. Provienen los problemas de la calidad de liderazgo político que han tenido los países y, sobre todo, de la educación deficiente de los jóvenes, que después de todo son el futuro del país.
Sin duda, para un abogado, una legisladora, un líder cívico, un religioso, un comunicador, o una líder feminista sería bonito e intelectualmente estimulante pasar un año en debates apasionados sobre el contenido de una Constitución Política para Panamá. Más bonito todavía por el salario que recibirían para participar en el proceso. Literalmente pudieran definirse como padres o madres de la patria.
Pero quizá sería más importante con miras a las elecciones del 2004 exigir a los candidatos a la presidencia de la República sin excepción que describieran qué harán con el sistema educativo nacional. Y que no vengan a las plazas públicas con paliativas y con inexactitudes. Que digan cómo van a apoyar para que los salarios de los docentes sean competitivos -por supuesto exigiendo un cumplimiento dedicado de parte de los profesionales que tienen a su cargo la enseñanza. Que digan cuántas aulas construirán. Que hablen de pupitres, de libros de texto, de computadoras, de enseñanza del inglés y sobre todo, la enseñanza cívica.
Panamá no puede salir adelante con una población ignorante -antes de la dictadura tenía el país los índices más altos de la América Latina en alfabetismo, promedio de años de escuela cursado, y otros. Ahora no es así. Panamá sí puede salir adelante sin una Asamblea Constituyente.
*Gerente general para Centroamérica y el Caribe, CID/Gallup.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América