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La educación del sujeto democrático


Nuestro país vive varias crisis que se conjugan, dándonos la impresión que el mundo se viene abajo (y además nos cae encima). La crisis estructural generadora de brechas como la pobreza/riqueza; la crisis económica de estancancamiento y recesión; crisis de legitimidad y representación política; crisis de seguridad ciudadana; crisis de valores; crisis de cultura política. Con relación a la última, AlainTouraine propone tres elementos como epicentros de la educación del sujeto democrático: El primero es la resistencia a la dominación; el segundo, el amor a sí mismo, y el tercero, el reconocimiento de los demás como sujetos y del respeto a las reglas políticas y jurídicas que dan las posibilidades a las personas de vivir propiamente como sujetos. Los elementos resumen en el sujeto los formidables desafíos que la educación para los Derechos Humanos enfrenta en una realidad atravesada por realidades astilladas y esperanzas luminosas.
El sujeto democrático se forma y gesta la participación, es una piedra de toque. La participación está íntimamente ligada al acceso a la toma de decisiones, tomando en cuenta la voluntad de los sujetos. Es la voluntad de ser menos objeto y más sujeto. En ella se agitan estas motivaciones: Ganar control sobre la propia situación y el propio proyecto de vida mediante la intervención en decisiones que afecten el entorno vital en que dicha situación y proyecto se desenvuelven. Acceder a mejores y mayores bienes y/o servicios que la sociedad está en condiciones de suministrar, pero que algún mecanismo institucional o estructural no suministra. Aumentar el grado de autoestima mediante más reconocimiento de derechos, necesidades y capacidades propias.
Desarrollar el empoderamiento ciudadano a través del ejercicio participativo democrático. Incrementar la participación en todas las esferas de la vida en democracia. La participación es la antítesis del autoritarismo que pregona una direccionalidad preestablecida, o del populismo que plantea el consentimiento de la gente sobre la base del paternalismo; o la visión estrecha que pregona la participación individualista en un mercado concentrador de ingresos y excluyente de muchos grupos humanos. La participación es el pivote de la integralidad de la vida. La participación es además crítica, acumulativa y germinal.
Para los/las educadores / as el vínculo pedagógico es un eje central del proceso educativo, "en cuanto espacio comunicacional, ámbito de negociaciones culturales y de saberes; lo que exige que los educadores, a través de sus prácticas, realicen un procesamiento de las narrativas de los actores de la relación pedagógica y un desmontaje de las prácticas autoritarias en la escuela... Bajo este enfoque, la profesionalidad de los educadores se define de acuerdo a valores. Los educadores deben ser capaces de construir "estimativas éticas" en su trabajo, a la vez que se constituyen en actores de la sistematización del conocimiento y de los aprendizajes. Son "profesionales de la acción" y su "maestría" está en desarrollar un saber - hacer reflexivo -transformativo...
Es preciso impulsar acciones formativas neo-paradigmáticas con los educadores (as) que les devuelvan la esperanza (componente crítico-utópico- ético de la complejidad), para enfrentar el malestar con su profesión, ante la devaluación de su función social, y que, junto con sus acciones destinadas al reconocimiento público y económico que su quehacer, los educadores: a) vislumbren mundos alternativos; b) se replanteen desde su trabajo práctico y local el tema de las finalidades educativas; c) identifiquen el saber pedagógico como una forma de producción intelectual de carácter asociativo; d) expliciten los argumentos que sostienen su práctica y expresen el horizonte de sentido que cada educador debe construir desde su cotidianeidad, tal como ellos la viven, tal como ellos la narran". (Jorge Osorio)
Reconstruir la sociedad dimensionando todos los espacios posibles con el filo de un planteamiento y una concepción de la vida, con una educación de énfasis transformador significa aportar al desenvolvimiento de otras, mejores o nuevas maneras de hacer política, el enorme desafío que supone el impulso a pensamientos, metodologías, métodos y técnicas que atraviesen el campo del quehacer social, apuntando a la construcción democrática de sujetos, paradigmas y sociedades, se convierte en una tarea impostergable para la educación y los actores que la impulsan.
(raulleisr@hotmail.com)

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