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La educación panameña en crisis


La educación es fundamental para el bienestar de la sociedad y es única en el sentido de que es más decisiva que cualquiera otra clase de actividades. Esta condición parece que tiende a incrementarse más que a disminuir.
La educación debe ser igual para los dos sexos y también deben existir oportunidades equivalentes para el progreso cultural y profesional de ambos.
No obstante, es conveniente que el sistema educativo ofrezca las posibilidades de especialización según la edad, el sexo, las aptitudes y los intereses vocacionales. Esto no evita que muchas especialidades abiertas específicamente para una clase de individuos puedan ser permitidas a otros, según lo demanden las circunstancias.
En este sentido, en el umbral del Siglo XXI, la Ministra de Educación Dra. Doris Rosas de Mata, debió plantearle al país dos temas principales: ¿Qué es importante enseñar? Y ¿Cómo enseñar? Han transcurrido dos años de gobierno de la Presidenta Mireya Moscoso y todavía el país no encuentra un funcionario que dedique sus mejores esfuerzos y todo su talento a la transformación de la educación nacional.
La propuesta que prometió la -Alianza Unión por Panamá- con respecto a la educación no se ha cumplido. Desde la llegada de la Dra. Doris Rosas de Mata al Ministerio de Educación, el pueblo sólo ha visto irregularidades en los actos de licitación, una prueba son las denuncias sobre corrupción en la compra de sillas y tableros, en la contratación de una agencia de seguridad, en la compra de varios vehículos para uso personal de la ministra y el galletazo descrito como la mejor materia y la más importante para enseñarle al pueblo cómo se hace una compra.
Cabe señalar que la titular de la cartera de educación no se ha preocupado en ningún momento por las escuelas públicas del país que constituye la fuente más importante del conocimiento, de aptitudes, de valores, de creencias y de normas que rigen la sociedad en la que vivirá y trabajará el individuo en formación. Por este motivo la escuela no puede ser pensada sin tener en cuenta estas grandes evoluciones que estructuran el espacio social: el desarrollo tecnológico acelerado y el desarrollo de los medios de comunicación masiva en particular.
La actual administración educativa se ha preocupado más en mantener una planilla de familiares y amigos. Allí trabaja Abel Monroy, está casado con una hermana de la ministra y fue nombrado como asesor del despacho con un alto sueldo, su hija también esta nombrada. También Amarilis de Almengor, secretaria privada de la Ministra y considerada como la tercera en mando, su esposo Leopoldo Almengor y su yerno Fabio Carranza cobran jugosos sueldos, como también Josefa Herrera, la familia Palomino, Jonás Guevara y otros.
En estos dos años han pasado tres Viceministros, dos de ellos prácticamente han renunciado ya que durante su periodo la Ministra no le asigno ninguna función o sea fueron botella durante ese tiempo. Esperamos que el nuevo Viceministro Linares no le pase lo mismo que a sus colegas. La pregunta que todo nos hacemos es: ¿Por qué la Ministra no le da funciones a los Viceministros? ¿Qué esconden?.
Con el Ministro anterior Pablo Thalassinos dejo un Plan Decenal aprobado por los gremios de profesores, maestros, padres de familias, universidades, con apoyo de organismos internacionales, y hasta la fecha ha sido incapaz de implementarlo por el bienestar de la educación panameña.
Señora Ministra usted es una pasajera por este Ministerio, por favor no le haga más daños a la educación. Hoy, con el proceso de globalización y tecnología que vive el mundo hay que trabajar por la formación de nuestros estudiantes. De forma tal, hay que ofrecerle unos planes modernos que le permita insertarse al desarrollo del país.
Queremos hacerle un llamado a la señora Presidenta, que cuando haga cambios en su gobierno, por favor nombre a otro Ministro de Educación que tenga la integración ética y moral y que trabaje por el beneficio de la educación panameña.

101 años de Panamá América

 
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