La educación vial
Hace unos días leí en un diario que se iniciaba un programa de educación vial en entidades gubernamentales. Mi alegría fue grande como grande fue mi desilusión al leer la noticia y darme cuenta que, a esto sólo le dedican parte de dos párrafos. Luego continúan con la descripción de construcciones de puentes y necesidades que harán en el futuro para descongestionar el tránsito. De paso le pregunto a las autoridades correspondientes, ¿cuándo van a cambiar a cuatro carriles la vía Porras hacia el centro de la ciudad y así nos evitan a los usuarios de esa calle, el suplicio diario del tranque donde está ubicada la entrada del Seguro de San Francisco y en el semáforo de la Casa de la Carne, que forman un embudo con colas que sobrepasan la entrada de la calle Santa Elena y, por ende, tranca esta vía? Esta es una ambición de los que vivimos por allí y de quienes tienen que atravesar este pasaje para llegar a sus puntos de trabajo.
Pero, de lo que quiero ocuparme hoy es de la educación vial, tan importante en nuestro medio por la cantidad de carros en la calle y la forma desordenada como manejamos los panameños. Aplaudo la iniciativa porque es un paso que se da para enseñar a la gente a ser peatones y a manejar correctamente. El mayor Roberto Joudri (supongo que es del tránsito), dictó un seminario de capacitación a los funcionarios del MIVI y es de esperar que se continúen en todas las dependencias del Estado, así como de la empresa privada.
Pero, recordemos aquel viejo adagio que dice: Moro viejo mal cristiano. Así que, insisto nuevamente en recalcar la necesidad de la enseñanza a niveles más tempranos como es la escuela. No hay como la infancia o la adolescencia para absorber las enseñanzas rápidamente y en forma "expedita", usando el término del Tratado del Canal de Panamá.
No sé si recuerdan una anécdota que cuentan que le sucedió al general Torrijos cuando les dio a los militares y sus adláteres por meter a los panameños con mano de pilón el comunismo, la reforma educativa y toda aquella palabrería insulsa que usaban en Cuba. Cuentan que Torrijos le dijo a Fidel que le resultaba duro inculcar la nueva doctrina y que Fidel le respondió: enséñalo a los niños y olvídate de los adultos. Y así empezaron los COI con orientación comunista (esto sólo para recorderis).
Por esto insisto que no será completa ninguna transformación educativa si no se introducen nuevas materias que, o reemplazarían a algunas existentes o entran como nuevas en el currículo y se ve cómo se distribuye el tiempo para su enseñanza. Una de ellas es la educación vial como sumamente importante. Se hace necesario que se enseñe desde la escuela a ser buenos peatones y redistribuir la responsabilidad de cruzar correctamente las calles, caminar por las aceras y evitar en toda forma los accidentes.
Por otro lado, hay que enseñar a ser conductores correctamente entrenados, a ser responsables con los reglamentos del tránsito y a que hay que cumplirlos, aunque no existan policías en la calle (sólo así podemos guardarlos como están ahora). Enseñarlos a manejar taxis, buses, camiones y carros; a ser corteses en las calles con los peatones y con los otros conductores. Porque no es cuestión de conocer el librito de tránsito, es cuestión de aprender todo lo demás. La teoría pareciera que se olvidara cuando viene la práctica y por esto hay tantos accidentes.
Debemos insistir en la inclusión de esta materia, así como otras. Esto se ha olvidado en los programas educativos modernos y considero que es indispensable.
Ojalá todos nos unamos para lograr que se enseñe a todo nivel la educación vial y no quede reducida a entidades gubernamentales. Ojalá la empresa privada también ofrezca estos seminarios a sus empleados para formar ciudadanos responsables en las calles y más panameños puedan vivir más tiempo.
Pero, de lo que quiero ocuparme hoy es de la educación vial, tan importante en nuestro medio por la cantidad de carros en la calle y la forma desordenada como manejamos los panameños. Aplaudo la iniciativa porque es un paso que se da para enseñar a la gente a ser peatones y a manejar correctamente. El mayor Roberto Joudri (supongo que es del tránsito), dictó un seminario de capacitación a los funcionarios del MIVI y es de esperar que se continúen en todas las dependencias del Estado, así como de la empresa privada.
Pero, recordemos aquel viejo adagio que dice: Moro viejo mal cristiano. Así que, insisto nuevamente en recalcar la necesidad de la enseñanza a niveles más tempranos como es la escuela. No hay como la infancia o la adolescencia para absorber las enseñanzas rápidamente y en forma "expedita", usando el término del Tratado del Canal de Panamá.
No sé si recuerdan una anécdota que cuentan que le sucedió al general Torrijos cuando les dio a los militares y sus adláteres por meter a los panameños con mano de pilón el comunismo, la reforma educativa y toda aquella palabrería insulsa que usaban en Cuba. Cuentan que Torrijos le dijo a Fidel que le resultaba duro inculcar la nueva doctrina y que Fidel le respondió: enséñalo a los niños y olvídate de los adultos. Y así empezaron los COI con orientación comunista (esto sólo para recorderis).
Por esto insisto que no será completa ninguna transformación educativa si no se introducen nuevas materias que, o reemplazarían a algunas existentes o entran como nuevas en el currículo y se ve cómo se distribuye el tiempo para su enseñanza. Una de ellas es la educación vial como sumamente importante. Se hace necesario que se enseñe desde la escuela a ser buenos peatones y redistribuir la responsabilidad de cruzar correctamente las calles, caminar por las aceras y evitar en toda forma los accidentes.
Por otro lado, hay que enseñar a ser conductores correctamente entrenados, a ser responsables con los reglamentos del tránsito y a que hay que cumplirlos, aunque no existan policías en la calle (sólo así podemos guardarlos como están ahora). Enseñarlos a manejar taxis, buses, camiones y carros; a ser corteses en las calles con los peatones y con los otros conductores. Porque no es cuestión de conocer el librito de tránsito, es cuestión de aprender todo lo demás. La teoría pareciera que se olvidara cuando viene la práctica y por esto hay tantos accidentes.
Debemos insistir en la inclusión de esta materia, así como otras. Esto se ha olvidado en los programas educativos modernos y considero que es indispensable.
Ojalá todos nos unamos para lograr que se enseñe a todo nivel la educación vial y no quede reducida a entidades gubernamentales. Ojalá la empresa privada también ofrezca estos seminarios a sus empleados para formar ciudadanos responsables en las calles y más panameños puedan vivir más tiempo.