La embajadora y qué hizo el gobierno
Se puede dividir en dos componentes lo que dijo la Embajadora Watt en su charla de la primera semana de este mes ante la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura: La veracidad del contenido y si diplomáticamente fue apropiada.
La parte del contenido que el Gobierno encontró ofensiva es veraz, presentada en una forma balanceada y sin exageraciones. Todos los ciudadanos ya lo sabíamos porque esos temas y muchos otros han sido ampliamente debatidos en nuestros medios noticiosos y entre ciudadanos. Estoy seguro que también han sido discutidos en el extranjero entre inversionistas y turistas potenciales para decir algunos. No es necesario hablar sobre esos temas aquí.
El componente diplomático cae en el campo de opiniones personales. Hay muchas formas de verlo, pero me limitaré a dos.
Primero, supongamos que la Embajadora hubiera dicho, por ejemplo, que en Panamá la inmunidad parlamentaria conduce a fortalecer a la democracia, que la justicia es rápida y que el trato de la cosa pública por el gobierno es transparente. Habría tocado los mismos temas, y estoy seguro que el gobierno no la habría acusado de intervención en los asuntos internos de la nación. Me pregunto si no la hubieran condecorado con una de esas medallas que se intercambian entre diplomáticos.
Segundo, y para mí lo más importante, la Embajadora es ciudadana de una nación potente que cotidianamente se mete en los asuntos de las otras naciones. La justificación que da por ese comportamiento es que busca proteger su interés y seguridad nacional. Aclaro, no es mi intención aquí defender ni apoyar el comportamiento de ninguna potencia.
Pero, referente a este incidente, referente a lo nuestro, mi pregunta como panameño es ¿en qué forma las acciones y reacciones de nuestro Gobierno contribuyen a la protección de nuestro interés nacional? ¿Están los del gobierno realmente ofendidos o están jugando a los ofendidos, jugando vivo? ¿Están utilizando el incidente para promocionar sus intereses partidistas?
Yo mismo me contesto: Lo veo como una patraña más, otra bufonada. La verdad es que los panameños lesionamos mucho más a nuestra nación con nuestro comportamiento que las palabras antidiplomáticas de una embajadora.
Nuestro Gobierno proyecta a nuestro país muy mal cuando le dedica tanto tiempo a las ofensas superficiales de forma y no resuelve los problemas que nos causan daños profundos como lo son el partidismo por encima de los intereses nacionales y la corrupción. ¡Jo¡ Estos políticos sí que dan rabia. Nos salen caros, y, además, nos roban y nos ofenden.
La parte del contenido que el Gobierno encontró ofensiva es veraz, presentada en una forma balanceada y sin exageraciones. Todos los ciudadanos ya lo sabíamos porque esos temas y muchos otros han sido ampliamente debatidos en nuestros medios noticiosos y entre ciudadanos. Estoy seguro que también han sido discutidos en el extranjero entre inversionistas y turistas potenciales para decir algunos. No es necesario hablar sobre esos temas aquí.
El componente diplomático cae en el campo de opiniones personales. Hay muchas formas de verlo, pero me limitaré a dos.
Primero, supongamos que la Embajadora hubiera dicho, por ejemplo, que en Panamá la inmunidad parlamentaria conduce a fortalecer a la democracia, que la justicia es rápida y que el trato de la cosa pública por el gobierno es transparente. Habría tocado los mismos temas, y estoy seguro que el gobierno no la habría acusado de intervención en los asuntos internos de la nación. Me pregunto si no la hubieran condecorado con una de esas medallas que se intercambian entre diplomáticos.
Segundo, y para mí lo más importante, la Embajadora es ciudadana de una nación potente que cotidianamente se mete en los asuntos de las otras naciones. La justificación que da por ese comportamiento es que busca proteger su interés y seguridad nacional. Aclaro, no es mi intención aquí defender ni apoyar el comportamiento de ninguna potencia.
Pero, referente a este incidente, referente a lo nuestro, mi pregunta como panameño es ¿en qué forma las acciones y reacciones de nuestro Gobierno contribuyen a la protección de nuestro interés nacional? ¿Están los del gobierno realmente ofendidos o están jugando a los ofendidos, jugando vivo? ¿Están utilizando el incidente para promocionar sus intereses partidistas?
Yo mismo me contesto: Lo veo como una patraña más, otra bufonada. La verdad es que los panameños lesionamos mucho más a nuestra nación con nuestro comportamiento que las palabras antidiplomáticas de una embajadora.
Nuestro Gobierno proyecta a nuestro país muy mal cuando le dedica tanto tiempo a las ofensas superficiales de forma y no resuelve los problemas que nos causan daños profundos como lo son el partidismo por encima de los intereses nacionales y la corrupción. ¡Jo¡ Estos políticos sí que dan rabia. Nos salen caros, y, además, nos roban y nos ofenden.